“LECTURAS
DE NOVEDADES DE MUERDE MUERTOS” | UN AUTOR DE URIBELARREA VOLVIÓ A DECIR
PRESENTE EN LA FERIA DEL LIBRO. En el espacio Zona Futuro, el escritor, periodista y editor José María Marcos participó de una mesa dedicada a las novedades del sello independiente Muerde Muertos, donde compartió fragmentos de su reciente novela Silencio y noche en mi tumba.
La escena literaria independiente volvió a ganar espacio en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y, entre las voces convocadas, apareció nuevamente la de José María Marcos. Oriundo de Uribelarrea y actualmente radicado en Ezeiza, el escritor integró una de las actividades programadas en Zona Futuro, el ámbito destinado a las nuevas narrativas y tendencias editoriales.
La propuesta llevó por título “Lecturas de novedades de Muerde Muertos” y reunió a distintos autores del sello especializado en literatura fantástica, terror y erotismo que Marcos dirige junto a su hermano Carlos desde 2010. Durante el encuentro, Pablo Martínez Burkett leyó el relato “Noche extiende tus alas sobre mí”, perteneciente a Mariposas y difuntos; Demián Paredes compartió entradas del Léxico Laiseca; mientras que Marcos presentó un fragmento de su novela Silencio y noche en mi tumba.
“La primera vez que participé como autor en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires fue en 2008. Asistimos con mi hermano Carlos Marcos a firmar ejemplares por la publicación de la primera novela que escribimos juntos, Recuerdos parásitos (quién alimenta a quién)”, recordó el autor en diálogo con este medio. “Desde entonces tuve la suerte de regresar con otros libros y también de acompañar proyectos de distintos colegas”, agregó.
La actividad fue coordinada por Carlos Marcos y derivó en una conversación sobre el terror argentino contemporáneo, las huellas de la infancia, el realismo delirante y las distintas posibilidades de lectura dentro de la ficción fantástica. También se hizo referencia a la novela Diga el nombre del asesino de Paulina, de Patricio Chaija.
Para Marcos, la participación en esta edición tuvo además un carácter especial por el lanzamiento de su nueva obra. “Siempre es una alegría asistir, sea como lector, escritor o promotor de lectura. Es un lugar donde se cruzan muchos mundos, con debates, reflexiones y hasta puntos de vista contrapuestos”, señaló. Y añadió: “Esta vez presenté Silencio y noche en mi tumba, una novela de terror rural publicada recientemente por el sello Muerde Muertos”.
La propuesta llevó por título “Lecturas de novedades de Muerde Muertos” y reunió a distintos autores del sello especializado en literatura fantástica, terror y erotismo que Marcos dirige junto a su hermano Carlos desde 2010. Durante el encuentro, Pablo Martínez Burkett leyó el relato “Noche extiende tus alas sobre mí”, perteneciente a Mariposas y difuntos; Demián Paredes compartió entradas del Léxico Laiseca; mientras que Marcos presentó un fragmento de su novela Silencio y noche en mi tumba.
“La primera vez que participé como autor en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires fue en 2008. Asistimos con mi hermano Carlos Marcos a firmar ejemplares por la publicación de la primera novela que escribimos juntos, Recuerdos parásitos (quién alimenta a quién)”, recordó el autor en diálogo con este medio. “Desde entonces tuve la suerte de regresar con otros libros y también de acompañar proyectos de distintos colegas”, agregó.
La actividad fue coordinada por Carlos Marcos y derivó en una conversación sobre el terror argentino contemporáneo, las huellas de la infancia, el realismo delirante y las distintas posibilidades de lectura dentro de la ficción fantástica. También se hizo referencia a la novela Diga el nombre del asesino de Paulina, de Patricio Chaija.
Para Marcos, la participación en esta edición tuvo además un carácter especial por el lanzamiento de su nueva obra. “Siempre es una alegría asistir, sea como lector, escritor o promotor de lectura. Es un lugar donde se cruzan muchos mundos, con debates, reflexiones y hasta puntos de vista contrapuestos”, señaló. Y añadió: “Esta vez presenté Silencio y noche en mi tumba, una novela de terror rural publicada recientemente por el sello Muerde Muertos”.
La novela transcurre en medio de la crisis de 2001 y sigue la historia de Antonio Barragán, un periodista que decide regresar desde Buenos Aires a su pueblo natal bonaerense para reencontrarse con una vida más sencilla tras la muerte de sus padres. “Es una obra muy personal porque habla de quienes tuvimos que trasladarnos del interior para desarrollarnos, de ciertos desencuentros ligados a esa experiencia y también de los ciclos económicos que atraviesa nuestro país”, explicó.
El libro cuenta además con prólogo del cineasta Demián Rugna, director de Cuando acecha la maldad, una de las producciones argentinas de terror con mayor reconocimiento internacional en los últimos años. Marcos adelantó además que el próximo 26 de junio presentará oficialmente la novela en la Biblioteca Nacional.
Además de participar en la mesa de lecturas, el autor firmó ejemplares en el stand de TirNanOg, en el Pabellón Azul, donde presentó también sus libros Los fantasmas siempre tienen hambre y Desatormentándonos. En paralelo, la nueva novela recibió una destacada reseña del escritor Enrique Medina en la contratapa de Página/12, donde elogió “una prosa cuidadosamente pulida y por momentos brillante”.
Consultado sobre las dificultades para los autores del interior bonaerense, Marcos evitó simplificaciones, aunque reconoció que los condicionantes geográficos y económicos influyen. “La clave es vincularse con personas que escriben o leen, que comparten inquietudes y una sensibilidad parecida”, sostuvo. En ese sentido, mencionó la importancia de instituciones culturales locales, talleres y ciclos literarios como espacios de formación y encuentro.
“Si uno está en Cañuelas, por ejemplo, puede empezar por acercarse a la Biblioteca Popular Sarmiento y conocer sus talleres literarios. Cuando alguien se anima a involucrarse, encuentra personas en situaciones similares con quienes compartir experiencias y enriquecer perspectivas que muchas veces se forman en soledad”, afirmó.
La identidad de origen también aparece como un elemento central en su obra y en sus intervenciones públicas. “Siempre vienen conmigo Uribelarrea como pueblo y Cañuelas como distrito, con todas sus historias, personajes e identidad. No hay charla en la que no los mencione en algún momento. Casi como una cábala”, dijo entre risas.
Sobre el valor simbólico de llegar a la principal cita editorial del país, Marcos destacó especialmente el intercambio humano que genera la literatura. “Es fundamental encontrarse con escritores y lectores, sea en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires o en cualquier otro ámbito. Todos los espacios son valiosos: los que tienen grandes marquesinas y los que apenas cuentan con un cartel escrito a mano”, reflexionó. “Lo esencial es nutrirse del intercambio con gente sensible, dispuesta a leer, escuchar y conversar sobre literatura”.
El libro cuenta además con prólogo del cineasta Demián Rugna, director de Cuando acecha la maldad, una de las producciones argentinas de terror con mayor reconocimiento internacional en los últimos años. Marcos adelantó además que el próximo 26 de junio presentará oficialmente la novela en la Biblioteca Nacional.
Además de participar en la mesa de lecturas, el autor firmó ejemplares en el stand de TirNanOg, en el Pabellón Azul, donde presentó también sus libros Los fantasmas siempre tienen hambre y Desatormentándonos. En paralelo, la nueva novela recibió una destacada reseña del escritor Enrique Medina en la contratapa de Página/12, donde elogió “una prosa cuidadosamente pulida y por momentos brillante”.
Consultado sobre las dificultades para los autores del interior bonaerense, Marcos evitó simplificaciones, aunque reconoció que los condicionantes geográficos y económicos influyen. “La clave es vincularse con personas que escriben o leen, que comparten inquietudes y una sensibilidad parecida”, sostuvo. En ese sentido, mencionó la importancia de instituciones culturales locales, talleres y ciclos literarios como espacios de formación y encuentro.
“Si uno está en Cañuelas, por ejemplo, puede empezar por acercarse a la Biblioteca Popular Sarmiento y conocer sus talleres literarios. Cuando alguien se anima a involucrarse, encuentra personas en situaciones similares con quienes compartir experiencias y enriquecer perspectivas que muchas veces se forman en soledad”, afirmó.
La identidad de origen también aparece como un elemento central en su obra y en sus intervenciones públicas. “Siempre vienen conmigo Uribelarrea como pueblo y Cañuelas como distrito, con todas sus historias, personajes e identidad. No hay charla en la que no los mencione en algún momento. Casi como una cábala”, dijo entre risas.
Sobre el valor simbólico de llegar a la principal cita editorial del país, Marcos destacó especialmente el intercambio humano que genera la literatura. “Es fundamental encontrarse con escritores y lectores, sea en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires o en cualquier otro ámbito. Todos los espacios son valiosos: los que tienen grandes marquesinas y los que apenas cuentan con un cartel escrito a mano”, reflexionó. “Lo esencial es nutrirse del intercambio con gente sensible, dispuesta a leer, escuchar y conversar sobre literatura”.

