José María Marcos
Escritor, periodista y editor | Instagram @josemariamarcos | Facebook: José María Marcos
BN | Léxico Laiseca y Silencio y noche en mi tumba
Radio Ciudad | Columna de Horacio Convertini
Radio Nacional | La muralla y los libros
Jornada Tecnocracia, Monitor, Triunfo
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| José María Marcos, Sebastián Pandolfelli y Mariano Buscaglia en la mesa Kratos de las lenguas. Jueves 4 de junio de 2026. |
Se llevó a cabo la Jornada Tecnocracia, Monitor, Triunfo, en el marco de la exposición Laiseca, el iniciado, el jueves 4 y el viernes 5 de junio de 2026, en la sala Augusto Raúl Cortazar de la Biblioteca Nacional (Agüero 2502, CABA). El encuentro tuvo por objeto abordar la obra y la figura autoral de Alberto Laiseca a través de encuentros en que especialistas, editores, amigos y alumnos debatieron acerca de los libros, la personalidad y los secretos literarios del autor de Los sorias. Participaron Mariano Buscaglia, Nicolás Reydó, Sebastián Pandolfelli, José María Marcos, Diego Bigongiari, Juan Guinot, Otto Carlos Miller, Matías Raia, Agustín Conde de Boeck, Hernán Bergara y Demian Paredes, Valeria Tentoni, Eugenia Alcatena, Alejandra Zina y Fernando Figueras.
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| Mariano Buscaglia, José María Marcos, Alejandra Zina, Fernando Figueras, Valeria Tentoni, Alejandra Alcatena y Nicolás Reydó. Mesa: Gracias Chanchúbelos. |
Viva recomendó “Silencio y noche en mi tumba”
El Ciudadano | Un autor de Uribelarrea volvió a decir presente en la Feria del Libro
La propuesta llevó por título “Lecturas de novedades de Muerde Muertos” y reunió a distintos autores del sello especializado en literatura fantástica, terror y erotismo que Marcos dirige junto a su hermano Carlos desde 2010. Durante el encuentro, Pablo Martínez Burkett leyó el relato “Noche extiende tus alas sobre mí”, perteneciente a Mariposas y difuntos; Demián Paredes compartió entradas del Léxico Laiseca; mientras que Marcos presentó un fragmento de su novela Silencio y noche en mi tumba.
“La primera vez que participé como autor en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires fue en 2008. Asistimos con mi hermano Carlos Marcos a firmar ejemplares por la publicación de la primera novela que escribimos juntos, Recuerdos parásitos (quién alimenta a quién)”, recordó el autor en diálogo con este medio. “Desde entonces tuve la suerte de regresar con otros libros y también de acompañar proyectos de distintos colegas”, agregó.
La actividad fue coordinada por Carlos Marcos y derivó en una conversación sobre el terror argentino contemporáneo, las huellas de la infancia, el realismo delirante y las distintas posibilidades de lectura dentro de la ficción fantástica. También se hizo referencia a la novela Diga el nombre del asesino de Paulina, de Patricio Chaija.
Para Marcos, la participación en esta edición tuvo además un carácter especial por el lanzamiento de su nueva obra. “Siempre es una alegría asistir, sea como lector, escritor o promotor de lectura. Es un lugar donde se cruzan muchos mundos, con debates, reflexiones y hasta puntos de vista contrapuestos”, señaló. Y añadió: “Esta vez presenté Silencio y noche en mi tumba, una novela de terror rural publicada recientemente por el sello Muerde Muertos”.
El libro cuenta además con prólogo del cineasta Demián Rugna, director de Cuando acecha la maldad, una de las producciones argentinas de terror con mayor reconocimiento internacional en los últimos años. Marcos adelantó además que el próximo 26 de junio presentará oficialmente la novela en la Biblioteca Nacional.
Además de participar en la mesa de lecturas, el autor firmó ejemplares en el stand de TirNanOg, en el Pabellón Azul, donde presentó también sus libros Los fantasmas siempre tienen hambre y Desatormentándonos. En paralelo, la nueva novela recibió una destacada reseña del escritor Enrique Medina en la contratapa de Página/12, donde elogió “una prosa cuidadosamente pulida y por momentos brillante”.
Consultado sobre las dificultades para los autores del interior bonaerense, Marcos evitó simplificaciones, aunque reconoció que los condicionantes geográficos y económicos influyen. “La clave es vincularse con personas que escriben o leen, que comparten inquietudes y una sensibilidad parecida”, sostuvo. En ese sentido, mencionó la importancia de instituciones culturales locales, talleres y ciclos literarios como espacios de formación y encuentro.
“Si uno está en Cañuelas, por ejemplo, puede empezar por acercarse a la Biblioteca Popular Sarmiento y conocer sus talleres literarios. Cuando alguien se anima a involucrarse, encuentra personas en situaciones similares con quienes compartir experiencias y enriquecer perspectivas que muchas veces se forman en soledad”, afirmó.
La identidad de origen también aparece como un elemento central en su obra y en sus intervenciones públicas. “Siempre vienen conmigo Uribelarrea como pueblo y Cañuelas como distrito, con todas sus historias, personajes e identidad. No hay charla en la que no los mencione en algún momento. Casi como una cábala”, dijo entre risas.
Sobre el valor simbólico de llegar a la principal cita editorial del país, Marcos destacó especialmente el intercambio humano que genera la literatura. “Es fundamental encontrarse con escritores y lectores, sea en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires o en cualquier otro ámbito. Todos los espacios son valiosos: los que tienen grandes marquesinas y los que apenas cuentan con un cartel escrito a mano”, reflexionó. “Lo esencial es nutrirse del intercambio con gente sensible, dispuesta a leer, escuchar y conversar sobre literatura”.
Cuentos | La palabra inquieta
Nacidos al calor de la sección “Esto no está chequeado” de La Palabra de Ezeiza, los relatos ganan fuerza al afirmarse en un terreno familiar, para luego deslizarse hacia zonas donde todo puede suceder. Allí donde otros no mirarían dos veces, el autor se detiene, y de pronto se revela lo que el mundo comenta en voz baja. Como destaca Fernando Farías en el prólogo de la presente edición, Renoldi es un contador de anécdotas nato, que sabe de la importancia de la anécdota y los detalles, y en este volumen ha sabido dotar a la escritura de esa admirable condición.
Tras una trilogía autobiográfica —compuesta por El loco. Poesías, canciones y herejías (2009), La vereda de enfrente (2018) y Testimonios (2023)—, Renoldi presenta La palabra inquieta (2026), un conjunto donde una casita del barrio Guillermina, su tío Meca, la Escuela N° 25, sus amigos del grupo Sucio Dengue, el Festival Un Juguete por una Canción o una conversación con su compañera, la Corta, se transforman en materia prima para una literatura que provoca en los lectores la felicidad de sentir que cada certeza tal vez sea la máscara de una sospecha.
Zona Futuro | Muerde Muertos: Lecturas 2026
- 2012 | Bajo las faldas del viejo Frankenstein: Horror, Delirio y Erotismo
- 2012 | Yuyos, Fieras y Remasterizados
- 2013 | Las Mil y una Miradas: Historias Breves Fantásticas
- 2013 | Muerde Muertos en el Ciclo Boom
- 2013 | José María Marcos en el Ciclo Función Privada
- 2014 | Haikus Bilardo: Fútbol, Pasión y Poesía
- 2014 | Los Mil y un Huesitos: Historias de Fantasía y Horror
- 2015 | Muerde Muertos Intelectoilets
- 2016 | Muerde Muertos Cosecha 2016
- 2017 | La Noche de los Muertos Vivos
- 2017 | Muerde Muertos en La Noche de Antologías
- 2018 | Narrativa Eléctrica
- 2018 | Muerde Muertos Clásico y Moderno
- 2019 | Cosecha 2019
- 2019 | Escrito en los Bares
- 2022 | Muerde Muertos Cosecha 21/22
- 2023 | Las tumbas, Siniestro, El juego del asombro, entierros prematuros
- 2024 | Propósitos: leer, escribir, vivir
- 2025 | 15 años de Muerde Muertos
- 2026 | Muerde Muertos | Lecturas 2026
Página/12 | Silencio y noche en mi tumba, ecos de los límites humanos
El lugar tuvo su magnificencia y holgura a mediados de 1900, cuando más de treinta líneas de trenes cruzaban eufóricos el territorio donde transcurre la novela. Se desplazaban por las que hoy, lastimosamente, sólo son abandonadas vías de trocha angosta. Barragán, padre de una hija, ateo pero ligado al cristianismo a partir de su relación con los salesianos, atraviesa un período de confusos conflictos: trabaja en un matutino al borde de la quiebra y es perseguido por una serie de sueños que no comprende y que se enredan con su separación amorosa que no logra superar. Pese a todas las evidencias de que Hust no es una buena alternativa, Barragán emprende la travesía, convencido de que una vida sencilla, lejos de las presiones, le permitirá reencontrar la felicidad perdida y el transcurrir de un grato final a su existencia.
Con evidente lucidez, en el prólogo de la edición, el cineasta Demián Rugna, director de la multipremiada película Cuando acecha la maldad (2023), destaca: Silencio y noche en mi tumba resuena como el crujido de sogas tensándose para amarrar un barco al muelle, un eco de lazos que atan la memoria al pasado. Allí aparece Antonio Barragán, cargando con su historia: alguien que dejó atrás la fe, las raíces y hasta la posibilidad de evitar que todo se pudriera. Lo entendés, te parás a su lado y querés acompañarlo. La narración ofrece razones para seguir sus pasos, para soltar el lazo de ese pesado barco, huir de la ciudad que devora ideales, proyectos, personas; un mundo en el que uno cree estar inserto hasta que comienza a empujarte para hacerte bajar”. Avezado conocedor del género fantástico, Rugna agrega: “La escritura comienza entonces a perforar el costumbrismo que marcaba los pasos de Antonio, dejando aflorar una monstruosidad latente, como una infección incontenible que siempre estuvo ahí, a punto de supurar”.
Con una escritura cuidadosa, y deslizándose inteligentemente por la cornisa, la novela presenta pasajes de terror psicológico y también encadenamientos de circunstancias más explícitas, especialmente en el tercer acto, con referencias a la tradición de la literatura gótica y el cine. Se destaca, además, una iconografía religiosa que se entrevera con El túnel y Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sabato; Drácula, de Bram Stoker; Salem’s Lot, de Stephen King; y La llamada de Cthulhu, de H. P. Lovecraft. Son evidentes y logradas las intenciones de homenajear y reconocer influencias, las menciones que hace José María Marcos. En el crescendo de la novela, las acciones se ponen en marcha durante la Semana Santa, en una época en la que es “tiempo de pensar la vida de cara a la muerte”, período dramático que coincide con el momento vital y crucial que inquieta y trastorna a Barragán.
El título de la novela proviene de un verso de la canción Zamba del grano de trigo, que enlaza los acontecimientos a partir del regreso fantasmal de su melodía y sus versos, como símbolo de aquello que nos persigue cuando no nos hacemos cargo de nuestro destino. Su autor es el músico, compositor y religioso Alejandro Mayol (1932-2011), quien integró el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo hasta que dejó el ministerio. Un fragmento del comienzo marca el tono del texto: “Sentadas en los primeros bancos del templo, mujeres rezaban al unísono largas cadenas de rosarios. Sus palabras, dichas a media voz y a gran velocidad, eran el ronroneo continuo de una barcaza medieval que trataba de mantenerse a flote lejos de Europa, en el corazón del Río de la Plata. Sus cabezas, cubiertas con mantones negros, se hamacaban como péndulos, provocando que el segundero del universo se armonizara de acuerdo con su compás”.
En una nota que cierra la edición, nuestro autor nos refiere: “Desde una impronta barroca, me propuse hablar del paso del tiempo, la religiosidad, el suicidio, el deseo, los sueños, los mitos, las herencias familiares, los límites humanos, la finitud, la idea de lo numinoso, las heridas emocionales y las cuentas pendientes”; y, al trazar un paralelismo entre el 2001 y el tiempo actual, agrega: “Los períodos de disolución impactan, forjan identidades, desatan la sinrazón y dejan marcas que trascienden las épocas”.
Con una prosa cuidadosamente pulida y por momentos brillante, que va erosionando lo cotidiano a partir de ciertas señales, la novela Silencio y noche en mi tumba dialoga con nuestro presente, marcado por el derrumbe económico, la falta de horizontes, el individualismo y la ausencia de un sentido capaz de articular un destino común. “La nostalgia es cautivante, tiene buena prensa, pero es una enfermedad”, dice, al pasar, uno de los personajes, como una advertencia para no ir a buscar nuestro futuro donde solo quedan el silencio, la noche y alguna tumba. Publicó el sello Muerde Muertos.






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