Guillot vuelve a los pagos de Concordia

El vampiro y otros cuentos de horror y misterio (Ediciones Ignotas, 2016) —que reúne los mejores relatos del argentino Víctor Juan Guillot (1899-1940), escritos entre 1920 y 1935— será leído por los alumnos de Concordia, pueblo natal del autor. La novedad fue comunicada de esta manera por el editor Mariano Buscaglia: “Martín Nicolás Ortelli y Omar Lagraña son docentes de Concordia (Entre Ríos). Los conocí por intermedio de José María Marcos. Ambos están llevando adelante el rescate de Víctor Juan Guillot con una obra que se titula: La historia inconclusa, una mirada a Guillot. Naturalmente, los intereses compartidos nos unieron y me comentaron una serie de descubrimientos realizados acerca del autor en los que nadie aún echó el ojo. El interés de Guillot surgió en ellos por un retrato colgado en la escuela Artes y Oficios de Concordia, donde ambos dan clases. La foto había sido donada décadas atrás por Elcio Alcides Sarli. La búsqueda de Martín y Omar los condujo a conocerlo. Sarli era un correligionario radical de la vieja escuela que por entonces contaba con casi 99 años de edad. Lamentablemente falleció hace poquitos días, pero alcanzó a dejarles material de primera mano acerca de su amistad con Guillot en Concordia, sus afinidades políticas y su influencia en la creación de la escuela donde enseñan Martín y Omar. Además de la impresión de una humanidad a prueba de fuego que hoy día es difícil de encontrar. Gracias a la inmensa voluntad de estos docentes tenemos a Guillot de regreso en sus pagos y El vampiro y otros cuentos de horror y misterio de Ediciones Ignotas será leído por los gurises, como los llama cariñosamente Omar, de cuarto año. ¡Muchas gracias, Martín Ortelli y Omar Lagraña, por batallar ahí donde más importa: en la enseñanza y difusión de nuestros grandes escritores entre los jóvenes!”. La ilustración de tapa pertenece a Enrique Breccia. Editado en la Colección Los Exhumados, tuve la el honor de escribir un estudio introductorio. Una enorme alegría que este gran autor sea leído por las nuevas generaciones.

Ya salió “Cineficción”: especial terrormanía


Salió la nueva edición de Cineficción, dirigida por Darío Lavia, con un Especial de Terrormanía y escribí una reseña sobre la película 100 monstruos (Japón, 1968) de Kimiyoshi Yasuda, para la sección Filmoteca Muerde Muertos. En este link, pueden verse los puntos de venta y el sumario de este número súper recomendado para los aficionados del cine fantástico: www.cinefania.com/cineficcion

 100 monstruos (Japón, 1968) de Kimiyoshi Yasuda.

13 Historias de Terror y un Gato Negro

Carlos Marcos, José María Marcos y Fernando Figueras.
El sábado 18 de marzo de 2017 se realizó La Noche de las Librerías y tuve ocasión de participar de la lectura 13 Historias de Terror y un Gato Negro, junto a Fernando Figueras, Carlos Marcos, Mariana Enriquez, Horacio Convertini, Gastón Intelisano, Matías Bragagnolo, Martín Sancia, Sebastián Pandolfelli, Gilda Manso, Valentina Vidal, Kike Ferrari, Juan Guinot,  Jerónimo Tosi y Gonzalo Unamuno. El evento tuvo lugar en El Gato Negro (Corrientes 1669, CABA) con la organización de BlackBlood y la coordinación de Rita Zanola y Alejandro Alen Vilas. Las fotos pertenecen al blog de la editorial Muerde Muertos.
Alejandro Alen Vilas y Mariana Enriquez.
Horacio Convertini.

Ya está en Argentina “Todo sobre Stephen King”

En marzo de 2017 comenzó a distribuirse en Argentina Todo sobre Stephen King (Plaza & Janés, 2016), de Ariel Bosi, una investigación de unas 570 páginas que merece un lugar destacado en la biblioteca de todo amante de las ficciones de fantasía y horror, en especial de los lectores constantes del autor de Cementerio de animales, quien ha publicado más de cincuenta títulos, dejando a escala global una huella indeleble en la literatura, el cine, el cómic y la cultura popular en general. Bosi (Argentina, 1980) vive en Adrogué y es una de las personas que más sabe sobre la vida y obra de King (1947), pasión que lo ha llevado a convertirse en subdirector de la revista Insomnia (dirigida por Ricardo Ruiz), además de ser moderador de la fanpage oficial Todo Stephen King, fundar la librería El Restaurant de la Mente (especializada en el novelista) y organizar los Festivales del Dollar Babies (con la proyección de cortos del padre de Carrie). Se trata de un libro imprescindible, escrito tanto desde la mirada de un fan —que se interesa hasta por los datos más curiosos— como de la perspectiva de aquellos fervorosos investigadores que van hasta el hueso, para aclarar o desechar datos. La edición es muy atractiva: tapa dura, con buen papel, tipografía e interlineados adecuados y fotos ilustrativas, entre las cuales se lo puede ver, por ejemplo, a Bosi frente a la casa del escritor en Maine, donde ha viajado varias veces. Todo sobre Stephen King muestra que Ariel Bosi ha leído con atención al Maestro de Maine, no sólo por la rigurosidad, sino porque también se ha preocupado por entregarnos un texto de atrapante lectura. (Por José María Marcos, La Palabra de Ezeiza, 07-03-2017)
Stephen King en su casa de Maine.
Ariel Bosi frente a la casa del autor de La zona muerta.
Ariel Bosi en una de las presentaciones del Maestro de Maine.
Junto a Michael Whelan y uno de los originales de la saga La torre oscura.
Firmando los ejemplares recién llegados.
José María Marcos y Ariel Bosi hablando de King en el Bar La Orquídea.

Letras y pasos: cuando la danza baila en papel nuevas historias

En el último tiempo aparecieron en el país varias novelas, relatos y poemas de escritoras atraídas por el arte de moverse. Por Daniel Gigena, La Nación, jueves 16 de marzo de 2017

Paul Valéry se preguntaba si la danza no sería un modelo de las demás artes: las bailarinas mostraban la importancia de un procedimiento aparentemente sin propósito. ¿Para qué girar como un trompo si se puede avanzar en línea recta? Casi siempre encarnada en la figura de jóvenes abnegadas, fue materia de películas donde los estereotipos del padecimiento no se hacían esperar. Antes, los pintores habían captado un elemento aéreo en las formas de la danza: Edgar Degas, en la cumbre, pero también Pablo Picasso y Zinaida Serebriakova. La literatura no dio aún la gran novela de la danza, pero en el último tiempo asomaron en el país varias narraciones sobre esta expresión artística.
Las bailarinas no hablan (Reservoir Books), nueva novela de Florencia Werchowsky, bordea hechos biográficos. “Fui alumna del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, trabajé como refuerzo en el Ballet Estable, formé parte de la primera compañía de Maximiliano Guerra. Dejé de bailar a los 17 años y tuve diferentes trabajos hasta que me senté a escribir novelas, pero la narradora de mi libro es una profesional cansada de bailar e incapaz de hacer otra cosa”. Igual que en El telo de papá, su libro anterior, Werchowsky parte de su historia para despejar zonas de ficción. “Hay un consenso alrededor de la bailarina que lo deja todo por su vocación y triunfa cuando la institución reconoce esa pasión. Pero hay otras posibilidades que me interesaba registrar: la historia de la que no triunfa del todo, que baila lo que puede más que lo que quiere; la bailarina aceptada pero no premiada, con un entorno imperfecto y a veces desopilante; la de una institución prestigiosa y al mismo tiempo débil”. Werchowsky presentó su novela en el Colón: “Me imaginaba canosa y coreógrafa allí. Ocurrió algo diferente, mucho mejor que en cualquier ficción”, dice.
“Me fascinaba leer con mi abuela Mi vida, de Isadora Duncan —recuerda Carolina Bruck—. Invocaba sus dos pasiones: la literatura y la danza. Isadora rescataba una danza más orgánica, que imitaba los movimientos de la naturaleza y se burlaba de la disciplina agotadora de las bailarinas clásicas. Yo era una nena gorda y torpe, así que esa mirada del baile me parecía regia. Invocaba a Isadora y me liberaba de tener que seguir las coreografías de mi maestra”. Uno de sus cuentos, incluido en No tenemos apuro (Club Hem), integra la próxima antología de relatos sobre la danza, Bailarinas, compilada por Anahí Flores.
“Siempre me atrajo el ballet, aunque de forma conflictuada —retoma Flores—. Me fascinaba ir a clase, repetir el mismo movimiento, deletrear con los músculos, pero mi cuerpo no se amoldaba”. Así nació “No sin cariño”, relato inédito que la poeta y narradora trabajó por años. Ahora, llamó a colegas que invitó a participar de la antología. “Surgieron cuentos policiales, fantásticos, eróticos. En la etapa de revisión, me encargué de ajustar detalles de técnica y movimiento: ¿cómo mostrar un grand jeté sin que sea una mera descripción técnica y que se entienda?”. Así, sumó al de Bruck, entre otros, relatos de Alejandra Kamiya, Ariel Bermani, Fernanda García Curten, Francisco Moulia, José María Marcos, Laura Massolo y el suyo, claro.
Blanca Lema publicó en 2016 Contradanza (Paradiso), novela “escrita como un ensamblaje coreográfico. Cada capítulo —cuenta— es un paso de danza y una metáfora que vamos comprendiendo a medida que bailamos y devenimos con los personajes. A veces con dolor, otras con extraño humor”. Lema pasó de la danza clásica en la que se formó en el Colón a ser una de las primeras alumnas de Rhea Volij, maestra de danza butoh. “Se produjo en mí un aprendizaje tremebundo. Borré el ego. Me embrujó ese salto del lenguaje representativo de las palabras al lenguaje ideográfico de la danza”.
Poeta, narradora, bailarina y autora de Fantasmata (Mansalva), Carmen Iriondo observa el lenguaje universal de la danza. “Los pasos se llaman igual en cualquier lugar del mundo y se aprenden con la misma voracidad que la escritura y su gramática”. Y señala otra concordancia: la poesía y la danza tienen en común una forma velada de decir. La narrativa, según Iriondo, se parece más a los ballets, "con sus argumentos paradigmáticos, ritmos y clímax; la danza contemporánea rompe poéticamente con esa estructura”.

Un poco más atrás

Ya en 2012 Fernanda García Curten publicó La reemplazante (Bajo la Luna). “Por años fue un proyecto pegado a mi experiencia, en torno al personaje de una bailarina que viaja a México para suplir a la estrella oficial. Me llevó una década concluir la novela. Me apasionaba el dilema humano del personaje, su aspecto menos glamoroso, la parte mecánica de la muñeca viva. Experimenté ambos lenguajes: movimiento y escritura. Para mí, bailar era un hermoso callar”, agrega.
De ese año es también la novela El gusto, de Leticia Martin (Pánico el Pánico), donde la danza es una interfaz entre el deseo y la represión. “Narrar, como bailar, es ser libre en los márgenes de una gramática normativa”.

En mayo: Argentina Comic-Con 2017


La próxima Argentina Comic-Con se realizará entre el 26 y 28 de mayo de 2017, en el Centro Costa Salguero. En día y horario a confirmar, Cineficción y Cinefania presentarán sus novedades con un plantel de expositores, artistas plásticos, proyecciones y lectura de glosas. +Info

“Los crotos” en miNatura

Mi relato “Los crotos” apareció en la edición Nº 154 de la revista miNatura, dirigida por Ricardo Acevedo E. y Carmen R. Signes Urrea, en un dossier sobre el tema “Gatos”, con autores de España, Estados Unidos, Cuba, República Dominica, Uruguay, México, Portugal, Chile y Perú. De Argentina hay relatos de Violeta Balián (“La concubina”), Pablo Martínez Burkett (“El senescal felino Nu-We”), Daniel Antokoletz (“El gato”), María Victoria Vázquez (“Instinto”), Patricia Mónica Loyola (“Felina Black”), Lucas Berruezo (“Los gatos saben cosas”) y Teresa P. Mira de Echeverría (“Todos los gatos cazan ratones”). El arte de tapa pertenece a Gastón Barticevic (Argentina). La edición completa puede bajarse AQUÍ

Los crotos

Por José María Marcos (*)

Ítalo y Chicho mastican el gato que asaron en la parrillita de alambre. Disfrutan de la carne, de chupar los huesitos, de las entrañas que quemaron con maestría. En su largo peregrinar han tragado raíces, pasto, flores, una tortuga, perros, ratas, pero jamás este manjar.
Cuántos kilómetros recorridos por las vías para llegar a esta noche de otoño, donde el pasado ha desaparecido, anestesiado por un churrasco felino, un pan duro y algo de tinto.
El gato apareció durante la tardecita, cuando el horizonte se ponía colorado y urgía prender un fueguito, para sobrevivir un día más, envueltos en frazadas, junto al galpón de la estación La Noria. Ítalo lo recibió entre las piernas, percibió su ronroneo, el calor, los latidos del corazón, y notó cómo se entregaba a las caricias que lo conducían a la región del silencio.
Chicho fue el encargado de recopilar hojas secas, ramas, cartón, y convocar a las llamas. Mientras Ítalo liberaba al gato del ropaje terrenal con un cuchillito, Chicho colocaba algunos carbones debajo de la parrillita.
Cómplices con las milenarias tinieblas que los rodean, los crotos se deleitan, ahora, con el sabor de un linaje sagrado. Oyen la música atonal de la Pampa Húmeda y aun cuando no han terminado de cenar se paran, se abrazan, se miran con complicidad, bailan y completan algún ritual de otras latitudes, guiados por la misma fuerza que los llevó a esa olvidada región.
La luna y el cielo oscuro se reflejan en las tazas de vino de Ítalo y Chicho, como lo hicieron tiempo atrás en el cáliz de las diosas amantes de la vida, de acuerdo con lo revelado en las crónicas imaginadas por los escribas del desierto.

(*) El relato forma parte de la edición Nº 154 de miNatura, dedicada al género breve fantástico.

Insomne en estado de shock

Ricardo Ruiz (director de la revista Insomnia especializada en Stephen King) es otro de los lectores de Shock TV, editado por Dario Lavia y Juan Carlos Moyano. Apenas recibió su ejemplar, el editor buscó datos sobre series argentinas reconocidas, como “El Pulpo Negro” (1985), con Narciso Ibáñez Menta, y de otras menos nombradas, como “Momento de incertidumbre” (1985), con Rodolfo Ranni, que marcó un hito en la pantalla maléfica. Contemplando el material, confesó que, tal vez, no pueda volver a dormir durante un par de días, hasta leer completo el nuevo Libro de Oro de Cinefania, que propone 290 páginas de un viaje sin retorno. www.cinefania.com/book

Lecturas: Arquetipos

La literatura nos permite crear escenarios lejanos, casi irreconocibles, para abordar aquellos sentimientos que, tal vez por cercanos o indescifrables —como nuestro lugar en el mundo—, no llegan a formar parte de nuestras conversaciones cotidianas. Un buen ejemplo es Arquetipos (2011), de Fabiola Soria, que, enmarcado por la autora dentro de la ciencia ficción, propone un recorrido por distintos tópicos y estados de ánimo, mediante doce cuentos donde lo maravilloso y lo científico parecen ser sinónimos. El primer relato, “El traidor”, permite espiar en el corazón de una batalla para reflexionar sobre cuán parecidos somos con nuestros enemigos, aun cuando se trate de soldados alienígenas. “Desde el techo” es un viaje alucinado a través de la mirada de un fantasma, a quien su pasado y su presente se tornan espectrales. “Un cuento para Stephen” abreva en el tráfico entre realidad y fantasía, y sobre lo duro que se vuelve todo cuando despertamos de algún sueño. “Eva” habla del poder de la maternidad, de la firme decisión de una mujer de seguir adelante con un embarazo en el que no participa su marido, sino que se debe a la presencia de otra tierra. La sorpresa frente lo extraño y ante el otro es una clave del libro, que también se manifiesta en “Los empíricos”, “El turista”, “Mnorinto”, “El legado” y “Biopsia”, desde enfoques muy diferentes. “La Tentativa N”, el último texto, es un informe sobre una guerra que quizá haya sido declarada, aunque no podemos vislumbrar, porque es parte de nuestra forma de vivir, o, quizá, de autodestruirnos. Uno de los cuentos más poéticos es “Tripulante”, donde se pone en escena la escritura de una historia de ciencia ficción, en un correlato con las decisiones, la visión y las emociones del narrador. De este modo, vemos cómo se funden y confunden personaje, relator y autor, como ocurre a lo largo de todo el volumen de Arquetipos, para dicha de los lectores. (José María Marcos, La Palabra de Ezeiza, 07-02-17)

Leyendo “Monstruos de pueblo chico”

Juan Marcos Almada —editor, escritor y gestor cultural, uno de los alma mater de la Librería La Coop (Bulnes 640, CABA)— subió a las redes sociales esta foto donde está leyendo con sus hijos mi novela Monstruos de pueblo chico. ¡Gracias, Paisano, por compartir esta instantánea!