Lecturas: Arquetipos

La literatura nos permite crear escenarios lejanos, casi irreconocibles, para abordar aquellos sentimientos que, tal vez por cercanos o indescifrables —como nuestro lugar en el mundo—, no llegan a formar parte de nuestras conversaciones cotidianas. Un buen ejemplo es Arquetipos (2011), de Fabiola Soria, que, enmarcado por la autora dentro de la ciencia ficción, propone un recorrido por distintos tópicos y estados de ánimo, mediante doce cuentos donde lo maravilloso y lo científico parecen ser sinónimos. El primer relato, “El traidor”, permite espiar en el corazón de una batalla para reflexionar sobre cuán parecidos somos con nuestros enemigos, aun cuando se trate de soldados alienígenas. “Desde el techo” es un viaje alucinado a través de la mirada de un fantasma, a quien su pasado y su presente se tornan espectrales. “Un cuento para Stephen” abreva en el tráfico entre realidad y fantasía, y sobre lo duro que se vuelve todo cuando despertamos de algún sueño. “Eva” habla del poder de la maternidad, de la firme decisión de una mujer de seguir adelante con un embarazo en el que no participa su marido, sino que se debe a la presencia de otra tierra. La sorpresa frente lo extraño y ante el otro es una clave del libro, que también se manifiesta en “Los empíricos”, “El turista”, “Mnorinto”, “El legado” y “Biopsia”, desde enfoques muy diferentes. “La Tentativa N”, el último texto, es un informe sobre una guerra que quizá haya sido declarada, aunque no podemos vislumbrar, porque es parte de nuestra forma de vivir, o, quizá, de autodestruirnos. Uno de los cuentos más poéticos es “Tripulante”, donde se pone en escena la escritura de una historia de ciencia ficción, en un correlato con las decisiones, la visión y las emociones del narrador. De este modo, vemos cómo se funden y confunden personaje, relator y autor, como ocurre a lo largo de todo el volumen de Arquetipos, para dicha de los lectores. (José María Marcos, La Palabra de Ezeiza, 07-02-17)

Leyendo “Monstruos de pueblo chico”

Juan Marcos Almada —editor, escritor y gestor cultural, uno de los alma mater de la Librería La Coop (Bulnes 640, CABA)— subió a las redes sociales esta foto donde está leyendo con sus hijos mi novela Monstruos de pueblo chico. ¡Gracias, Paisano, por compartir esta instantánea!

Lecturas: El mago de la librería y la chica dark

El mago de la librería y la chica dark (La Otra Gemela, 2016), de Fabio Ferreras, es una historia fantástica y de aventuras que, entre otras cosas, indaga sobre el momento íntimo en que descubrimos la literatura y sus posibilidades. Un mago que suele desaparecer cerca del stand de policiales (dejando apenas partículas de polvo en su lugar), un cleptómano de libros (que va apilando, sin ton ni son, sus trofeos en un galponcito), una chica taciturna que quiere escribir una obra donde el lector sea el asesino, un viejo librero (que lee Las mil y una noches y juega a las cartas por dinero) y dos autores de bolsilibros (que amaron a la misma mujer y se pelearon por ella), son algunos de los personajes que desfilan por estas páginas, desbordantes de peripecias y de la dulce melancolía de quienes buscan, en cada línea, alguna señal que los libere de una realidad que les pesa. Tanto por sus referencias explícitas como por su puesta en escena de ciertos mecanismos narrativos, el texto es también una celebración del desparpajo con que los relatos pulp han deleitado a varias generaciones, revelándoles otros destinos posibles. Entretenida y lúcida, con intrigas sostenidas, la novela nos propone un viaje hacia el centro de ese indescifrable mecanismo que sigue creando lectores y escritores. (Por José María Marcos, La Palabra de Ezeiza, 03-02-2017)

“Los crotos” en miNatura

Mi relato “Los crotos” apareció en la edición Nº 154 de la revista miNatura, dirigida por Ricardo Acevedo E. y Carmen R. Signes Urrea, en un dossier sobre el tema “Gatos”, con autores de España, Estados Unidos, Cuba, República Dominica, Uruguay, México, Portugal, Chile y Perú. De Argentina hay relatos de Violeta Balián (“La concubina”), Pablo Martínez Burkett (“El senescal felino Nu-We”), Daniel Antokoletz (“El gato”), María Victoria Vázquez (“Instinto”), Patricia Mónica Loyola (“Felina Black”), Lucas Berruezo (“Los gatos saben cosas”) y Teresa P. Mira de Echeverría (“Todos los gatos cazan ratones”). El arte de tapa pertenece a Gastón Barticevic (Argentina). La edición completa puede bajarse AQUÍ.

Los crotos

Por José María Marcos (*)

Ítalo y Chicho mastican el gato que asaron en la parrillita de alambre. Disfrutan de la carne, de chupar los huesitos, de las entrañas que quemaron con maestría. En su largo peregrinar han tragado raíces, pasto, flores, una tortuga, perros, ratas, pero jamás este manjar.
Cuántos kilómetros recorridos por las vías para llegar a esta noche de otoño, donde el pasado ha desaparecido, anestesiado por un churrasco felino, un pan duro y algo de tinto.
El gato apareció durante la tardecita, cuando el horizonte se ponía colorado y urgía prender un fueguito, para sobrevivir un día más, envueltos en frazadas, junto al galpón de la estación La Noria. Ítalo lo recibió entre las piernas, percibió su ronroneo, el calor, los latidos del corazón, y notó cómo se entregaba a las caricias que lo conducían a la región del silencio.
Chicho fue el encargado de recopilar hojas secas, ramas, cartón, y convocar a las llamas. Mientras Ítalo liberaba al gato del ropaje terrenal con un cuchillito, Chicho colocaba algunos carbones debajo de la parrillita.
Cómplices con las milenarias tinieblas que los rodean, los crotos se deleitan, ahora, con el sabor de un linaje sagrado. Oyen la música atonal de la Pampa Húmeda y aun cuando no han terminado de cenar se paran, se abrazan, se miran con complicidad, bailan y completan algún ritual de otras latitudes, guiados por la misma fuerza que los llevó a esa olvidada región.
La luna y el cielo oscuro se reflejan en las tazas de vino de Ítalo y Chicho, como lo hicieron tiempo atrás en el cáliz de las diosas amantes de la vida, de acuerdo con lo revelado en las crónicas imaginadas por los escribas del desierto.

(*) El relato forma parte de la edición Nº 154 de miNatura, dedicada al género breve fantástico.

La La La Radio: 24 horas de Spinetta

El lunes 23 de enero de 2017, La La La Radio festejó el nacimiento de Luis Alberto Spinetta (1950-2012) con una jornada de música y testimonios. Invitado a pedir un tema, recomendé “Bosnia” con las siguientes palabras: “La obra de Luis Alberto Spinetta me acompaña desde que lo escuché por primera vez, durante mi adolescencia, en mi pueblo natal Uribelarrea. Su canción Bosnia es una invitación a que abramos los ojos a la música. Donde el hombre baja los brazos y se rinde, la vida se transforma en una rapsodia con ángeles que lloran. El legado del Flaco es una llamada a sentir el mareo de estar vivos, el vértigo de ser nosotros mismos, aunque nos toque caminar como socios del desierto”. Dicha emisora transmite diariamente música de Spinetta, durante las 24 horas.

Especial “It” de la revista Cruz Diablo

Apareció el martes 17 de enero de 2017 el número especial de Revista Cruz Diablo con los ganadores del Concurso 30º Aniversario de la Publicación de It. La revista puede bajarse en PDF. Director: Rogelio Oscar Retuerto. Editora: Natalia Cáceres. Equipo editorial: Marcelo Lillo y Natalia Cáceres. Colaboración especial: Ariel Tenorio. Arte de tapa: Gastón Barticevic.
ÍNDICE CRUZ DIABLO
  • Editorial. Por Rogelio Oscar Retuerto
  • En el fondo de todas las cosas. Por Pablo Cazaux (ganador del certamen)
  • El Cangrejo. Por José María Marcos (2º puesto)
  • Algo en su mirada. Mario Foffano (3º puesto)
  • El paraíso de las moras. David Arroyo (mención especial)
  • Infestación. Gabriela A. Arciniegas (mención especial)
  • Ruidos. José Gustavo Lupia (mención especial)
  • Raijú. Noel Aguirre Albertoni (mención especial)
El Cangrejo
Por José María Marcos

Close-Up: muestra de Ale Meter

Ale Meter y José María Marcos.
Se inauguró la Muestra Close-Up: Retratos de la Literatura Actual Argentina con fotografías de Ale Meter, el miércoles 11 de enero de 2017 en el CE-Hotel de Diseño (MT de Alvear 1695, CABA). Musicalizó el evento el DJ Leonardo Oyola.
La banda junto a Ale Meter durante la inauguración.
Close-Up podrá visitarse hasta el 22 de enero.
Ale Meter y José María Marcos en Biblioteca Nacional.

Cinefanía: ya salió Shock TV


Libro de Oro de Cinefanía: La publicación que llena las ansias del cinéfilo y el investigador por igual, el Libro de Oro es una publicación anual que expande el horizonte de las filmografías y aporta nuevas figuritas al afán del coleccionista.

Acerca del libro 2016: En 1952 Lotte H. Eisner (ó Louise Escoffier) publicaba La pantalla diabólica, obra en que se exponían las bases del cine alemán de la República de Weimar analizando, de Caligari al Fausto, numerosos títulos que hoy son pieza fundamental para el estudio del expresionismo cinematográfico y la filmografía silente germana. Una válida si bien lejana equivalencia podría establecerse con las mil y una maravillas inquietantes emitidas durante décadas a través de unos aparatos de rayos catódicos por cuyas pequeñas pantallas nuestros ancestros —y nosotros mismos— podíamos visualizar (malamente, casi siempre con fantasmas o interferencias, en especial publicitarias) un cúmulo de pesadillescas visiones que nos proponemos relevar en este libro. Porque esa pantalla chica diabólica nutrió de trauma y misterio la corteza cerebral de generaciones enteras, provocando recuerdos espantosos e indelebles pero en compensación ofreciendo cobijo fantástico a los horrores reales que sacudían los titulares de los diarios.
En esta obra hemos llevado a cabo un relevamiento de programas y ciclos de cine que hayan circulado por nuestra televisión, sean producción local o bien foránea, pero que se circunscriban al terror y suspenso. Cuando se trata de series o telefilmes extranjeros (especialmente los provenientes de Hollywood) tratamos de enfocarnos a la información que no se dispone actualmente como es, título y fecha de emisión en nuestra TV y también sinopsis.
Aplacada por el olvido, la desidia de diferentes factores y el cúmulo de preocupaciones que emanan del presente inmediato, una memoria, la colección de recuerdos y vivencias transcurridas frente a ese electrodoméstico con forma de rectángulo, marcha rumbo a su irremediable supresión por parte de la vertiginosa criatura que representa la realidad y el paso del tiempo. Algunos nostálgicos se aferran obsesivamente a reminiscencias particulares, trozos de pasado selectivamente emaculados de sus contextos para formar un presente enfermizo y retrógrado. Otros, tratan de reconstruir estrictamente sus visionados catódicos como tarea no de nostalgia sino de búsqueda de si mismo, de recuperación de seres o instantes que ya no volverán. Para unos u otros, y también para los arqueólogos de la cultura popular que trazan automáticos símiles entre el pasado y el presente, entre las figuras vernáculas y sus épocas, entre la industria y el arte, la televisión fue, es y será una fuente inagotable de ficciones, de espantos y de recodos oscuros; en el pasado, cuando aún éramos impresionables ante ciertos estímulos; y en la actualidad, con las nuevas series y producciones que encuentran el camino para obtener aquella misma sensación de maravilla, emoción, inquietud y aprehensión.


Libro de Oro Cinefanía Shock TV Terror y Suspenso 2016,
rústica, 29x21cm, 290 páginas (peso: 760 grs)
Tapa a todo color, interior B&N y láminas en color.
Precio: AR$400.- / USD 26.- / € 24.-
Gastos de envío por correo certificado:
Países Limítrofes: USD 18.- 
Resto de América: USD 25.- 
Europa: € 16.-

Colaboradores: A la legión de habituales colaboradores de ambas márgenes del Río de la Plata y del Atlántico, se suman nuevos y valiosos elementos de Argentina, Chile, Uruguay y México que aportan una impronta joven y necesaria para nuestro Libro de Oro. Son ellos El Abuelito, Leandro Arteaga, Víctor Barrera, Emilio A. Bellon, Mariano Buscaglia, Pablo Canadé, Mariano Cattaneo, Fabián Cepeda, Pablo Martín Cerone, Mariano Chinelli, Gustavo Cabrera, Carolina Carrari, Chas de Cruz, Martín Durand, Federico Fornasari, Mario Gallina, Rodolfo Garavagno, Cecilia Gradin, Ezequiel Hansen, Hellén Ferro, Claudio Huck, Joe R. Lansdale, José María Marcos, Chelo Margal, Rafael Martori, Pepe Muñoz, Martín Núñez, Fernando Pessina, Marcelo Pocavida, Pedro Porcel, Pablo Prado, Oscar Ortolano, Carina Rodríguez, Sebastián Santillán, Natán Solans, Douglas St. Clair Smith, César Suárez, Christian Vallini Lawson, Gonzalo Ventura, Jonathan Weis, Alejandro Yamgotchian. Agradecimientos: Además de todos los anteriormente mencionados, agregamos a Felipe Cristian Acuña, Mario Almada, Emilio Comte, Claudio Díaz, Carlos Díaz Maroto, Sebastián Domizzi, Patricio Flores, Pablo Garibaldi, Axel Kuschevatzky, Edmundo Lavia, Carlos Pregal, Alexis Puig, Gonzalo Santos, Carolina Toni, Gonzalo Ventura, Arturo F. Vidal, todos los cuales dedicaron tiempo o bien respondieron consultas puntuales que surgieron durante la ardua investigación de cada uno de los temas desarrollados en el libro. La última gratificación es para el coleccionista anónimo que pobló incontables revistas TV Guía (hoy en nuestra Hemeroteca) con anotaciones marginales en lápiz, a veces tomando nota de intérpretes de reparto en los filmes emitidos y otras corrigiendo los títulos cuando no correspondían con lo anunciado. Eso es ser un prócer del cine.

Reseña en La Información: El mejor regalo es el que podemos compartir en familia, una y otra vez

La escritora Claudia Cortalezzi leyó y recomendó El hámster dorado (Del Naranjo, 2014), Monstruos de pueblo chico (Galerna, 2015) y Frikis mortis (Del Naranjo, 2016), en un artículo para La Información, publicado el miércoles 21 de diciembre de 2016. Comparto aquí el texto de este querida y admirada colega.


La Información. Miércoles 21 de diciembre de 2016.
Los buenos libros para chicos son esos que cuando los grandes nos ponemos a leerles a nuestros hijos, nos damos cuenta de que nos encontramos muy metidos en la historia. Nos descubrimos pensando que la estamos leyendo para nosotros, que si no hubiera un chico cerca la leeríamos y disfrutaríamos igual.
Eso me pasó con estas tres novelas “para chicos” de José María Marcos.
En cada una de ellas hay chicos y grandes, hay buenos, malos y malísimos, hay animales —el hámster Meso,el perro Huesitos y el perro Locuras—, y hay monstruos de verdad o imaginados; monstruos que, por momentos, parecen salir del libro.
Lo mismo pasa con los personajes:
Camila, una nena que vive con su mamá y el amigo de su mamá en una fábrica abandonada y conoce a un hámster del que se hace muy amiga, en El hámster dorado.
Mariano, un señor que convence a su familia de radicarse en el pueblo de su infancia, Uribelarrea, donde se enfrentará al “mostro” poniendo a prueba su alma de niño, en Monstruos de pueblo chico.
Los dos hermanos y su amigo el Friki, estos aventureros, amantes del cine, que combaten una y otra vez a ese monstruo con el que conviven, en Frikis mortis. 
Decía que, así como lo que da miedo parece salirse de las páginas, al ir avanzando en la lectura, también sentimos que los personajes se corporizan y, de alguna manera, nos llaman a seguir leyendo, a que les prestemos nuestra compañía, a que los ayudemos a salir de donde están.
Hay en la narración un algo que atrapa de entrada y no nos suelta la mano, que nos lleva a transitar el miedo, pero también a valorar a la familia y a los amigos.
Y yo creo que ese algo que atrapa tiene que ver con lo que dice el kiosquero de Almagro —personaje secundario de Monstruos de pueblo chico—: “¡Y amo los libros! ¡Pueden cambiar el mundo!”.
Es evidente que José María está convencido de que los libros pueden cambiar el mundo, y nos lo hace notar en cada una de sus historias.

Cucu, teneme la cámara

Daniel Mordzinski, cuya fotos se exhiben en el CCK, retrató a los grandes escritores latinoamericanos. Uno de ellos lo siguió por la ciudad. Por Washington Cucurto para La Agenda Buenos Aires

Daniel Mordzinski es un fotógrafo argentino, pero además es un trotamundos, un aventurero incansable de nuestro tiempo. Mordzinski hizo de la fotografía un lugar de aventura impostergable. Dedicó su vida a armar uno de los archivos de imágenes más importantes del mundo: retrató a todos los escritores de nuestro tiempo, en los lugares más remotos y en las situaciones mas impredecibles que ni el más avezado de los lectores de esta crónica se pueda imaginar.
En el Centro Cultural Kirchner se inauguró hace unos días una muestra de su arte. Desde Juan José Saer fotografiado en París, hasta Pedro Mairal o José María Marcos aparecen en esta muestra increíble. Por supuesto, no faltan clásicos como Borges, Cortázar o Mario Vargas Llosa. Pero sorprende la cantidad de jóvenes escritores latinoamericanos que fotografió y fotografía casi a diario, el joven Mordzinski. Casi como un Quijote incansable, apunta con su cámara y le da una nueva oportunidad a la realidad.
A la inauguración de la muestra no faltó nadie. Personalidades de distintos lugares de la cultura y la política se dieron cita para ver las fotos de Mordzinski. Cada fotografía tiene la particularidad de narrar un mundo y una época. Cada fotografía narra toda una vida, una novela, una historia que merece ser contada y captada como en ese momento.
Obnubilado, me quedo más de 15 minutos mirando una fotografía de Arturo Carrera, el poeta más fabuloso de Argentina, corriendo debajo de la lluvia, intentando taparse con su campera de jeans. Corren los años 90, la foto muestra a un Arturo joven y sonriente huyendo de la tormenta. Miles de sensaciones se me vienen a la cabeza, por ejemplo, fue por esos años que conocí a Arturo.
Vargas Llosa, tal vez antes de ganar el Premio Nobel, es fotografiado en su cama de hotel. Gabriel García Marquez también es capturado al borde de una cama. El aspecto, el alma o lo que sea de la foto, da toda la sensación de que estamos en un hotel caribeño, uno de esos tantos que aparecen en sus novelas. Mordzinski tiene la gracia de buscar la foto en el momento mas inoportuno. De pronto, al comienzo de la muestra, llama a varias personas del público y les propone hacerse una imagen grupal. Esta gracia, este ingenio, esta naturalidad, es la marca Mordzinski. El secreto de Mordzinski es sencillo, apela a lo mejor de los demás y crea un momento de gracia y bondad donde el fotografiado se siente feliz en ese instante del click.
Vaya a saber en cuántas cosas pensará en ese segundo: a diferencia de muchos artistas, Mordzinksi no duda ni demora nada en hacer la toma. Clickea y chau. Su mente es una cámara fotográfica, está constantemente activa, reseteando, en play permanente siempre preparada para dar el click.
“Parate, acá”. “Agarrá esto”. “Apoyá el brazo en esa ventana”. Y si hay un caballo, puede decirte “subite a ese caballo”. Todo con total naturalidad, con mucha frescura, esa actitud hace que todo sea posible y que usted, que jamás se subió a un caballo terminé encima de la bestia sin titubear y sonriendo a la cámara.
El fotografiado puede ser Leonardo Oyola, Fabián Casas, Alejandra Costamagna, Gabriela Luzzi o Mauro Libertella, grandes escritores de esta época y se los puede ver fotografiados en las situaciones mas extrañas. En la foto grupal del público, que les comenté al comienzo, por ejemplo, tiran de una cuerda imaginaria Diego Erlan de un lado y Daniel Divinski del otro.