Actividades en la 44º Feria del Libro de Buenos Aires

Estas son mis actividades en la 44º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2018, que se inaugura el jueves 26 de abril:
  • Jueves 10 de mayo: Muerde Muertos Clásico y Moderno. Los hermanos Carlos y José María Marcos, editores del sello Muerde Muertos, proponen una charla entre: Enrique Medina (autor argentino consagrado, con más de 40 títulos publicados, a quien homenajearon con la traducción visual de Strip-tease) y Alejandra Tenaglia, escritora novel a quien publicaron su primera novela Viaje al principio de la noche. Tradición, ruptura y continuidad. Espacio Zona Futuro. 19 a 20:30 horas. 
  • Viernes 11 de mayo: Firma de ejemplares. José María Marcos estará firmando ejemplares de El hámster dorado y Frikis mortis. Stand Editorial Del Naranjo. Desde las 16 horas.

La Rebelión de las Tintas: José María Marcos

Por Damián Scokin para La Rebelión de las Tintas Sábado 21 de abril de 2018

“La memoria es invadida constantemente por la imaginación y el ensueño, y puesto que existe la tentación de creer en la realidad de lo imaginario, acabamos por hacer una verdad de nuestra mentira”. Luis Buñuel

La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido, decía el gran amigo Howard. ¿Pero a qué le llamamos desconocido y qué tan seguro estamos de lo “conocido”?
¿Cuánto podemos confiar en nuestros sentidos arcaicos? El ojo captura información incompleta del mundo externo a partir de una imagen que no es completamente fidedigna; retiene lo más importante y descarta los detalles más triviales.
El cerebro es, en realidad, el órgano que le da sentido a esta información, pero ¿qué sucede si algo se altera, si el filtro deja pasar cosas que debieron ser fagocitadas por el olvido, ya sean reales o no? Entramos en una realidad dentro de un borrador; la obviedad es lo primero que se obvia, dice el viejo adagio, y está al alcance de todos.
Tal vez la claridad esconde algo detrás de la obviedad, convive con nosotros diaria e íntimamente sin darnos cuenta, y es esa percepción la que abre las puertas a una nueva realidad. El terror no sólo se nutre de oscuridad, acecha a plena luz del día y en cualquier lado. La oscuridad sólo la hace visible.
José María Marcos es uno de esos cerrajeros portador de la llave a esas puertas, desde su Uribelarrea natal en 1974 y en calidad de editor, periodista y escritor. Publicó Recuerdos parásitos (2007), Los fantasmas siempre tienen hambre (Muerde Muertos, 2010), Muerde muertos (Muerde Muertos, 2012), Proyecto Ivanov (Eloísa Cartonera, 2011), Haikus Bilardo (Muerde Muertos, 2014), El hámster dorado (Del Naranjo, 2014), Monstruos de pueblo chico (Galerna, 2015) y Frikis mortis (Del Naranjo, 2016).
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Invocando a la luz mala, dejó las siguientes respuestas:
—¿Si te das cuentas que sos el personaje de un libro, qué le pedirías al autor?
—Que me construya una casa rodante indestructible, con todas las comodidades, y me deje pasear por una saga de quince tomos.
—Si quisieras ser el personaje de un libro, ¿a quién se lo pedirías?
—A Ricardo Esquilachi, autor de La ola oscura. O tal vez a Ralph Barby, creador de Aventureros en el planetoide.
—¿Cuál sería el grito o mensaje de batalla para la tropa?
—¡Muerde Muertos y Colifatos del Mundo, Uníos!
—¿Qué estrategia proponés para combatir a la realidad y sus huestes?
—Fundar la República Perpetua de Uribelarrea.
—¿Qué pregunta te gustaría responder y nunca te hicieron?
—¿Estás de acuerdo con que Álex de la Iglesia y Demián Rugna adapten y filmen juntos tu nueva novela?
—Última y no menos importante: la prueba del traje de baño. ¿Por qué el universo trabaja de formas misteriosas?
—El universo se parece un poco a Terminator, un cacho a Cthulhu y otro tanto a King Kong, y no le gusta andar dando explicaciones.

Casta Murana: lo nuevo de Enrique Medina

Con mi hermano Carlos escribimos el prólogo de la flamante novela de Enrique Medina, un autor fundamental de Argentina. Celebro la salida de Casta Murana (Galerna, 2018) y comparto el texto.

La mano que escribe la mano 
(O la arquitectura de lo imposible)

Por Carlos Marcos y José María Marcos 

El gran artista plástico holandés Maurits Cornelius Escher, muy bien llamado el “Señor de los Laberintos”, “Maestro de las Paradojas Visuales y la Arquitectura Imposible” o, simplemente, Escher, dibujó en 1948 una estampa titulada: Drawing Hands. 
Dibujando manos o Manos dibujando, según la traducción. Se la conoce además como La mano que dibuja la mano. Se trata de una extraña cinta de Moebius, es decir un continuum perpetuo, un loop infinito y circular pero con una interpretación donde entra en juego el tema de la creación artística. Una mano dibuja en un papel a otra mano que está dibujando a la primera mano.
Casta Murana se nos presenta de igual manera: paradojal, provocadora y circular. Enrique Medina echa a rodar un personaje que impulsa a otro personaje quien a su vez anima sus propios personajes. No contento con esto, el autor se asoma también en la voz de Fernando, un escritor que atiende la biblioteca pública, forzando una vuelta más a la espiral narrativa.
Nilda soporta su destino de verdulera en un pueblo perdido mientras escribe la vida de Casta Murana y sueña con un futuro literario. Casta vive rodeada por los estragos de la guerra, soportando los abusos de un bestia, acumulando hijos en un corral a la buena de Dios, mientras escribe la vida de Asunción Cesárea y otras pesadillas de la vida.
El autor escribe a Nilda, Nilda escribe a Casta, Casta escribe numerosos personajes, y así se crea un mundo que crea un mundo que crea un mundo que crea un mundo hasta lo incalculable. Medina concibe a Nilda, a Casta, y a Asunción, y al resto. Pero, ¿quién escribe a Enrique Medina? “¿Qué dios detrás de Dios?” es la pregunta de Jorge Luis Borges en el epígrafe que inicia el relato. El lector dirá.
La mención de Víctor Juan Guillot, un escritor olvidado y fuera del canon oficial, se articula en ciertos momentos de la trama, reflejando el compromiso de Enrique Medina con nuestro tiempo, al mantener intacta la curiosidad y no permitir que sus saberes se cristalicen. Que aparezca junto a Borges es toda una declaración.
Nilda, Casta y el resto de los personajes son portadores de las meditaciones más sombrías, de la crueldad, la vulgaridad, el abuso, la mediocridad, la violencia y la mezquindad. Así son los hombres, así son las mujeres, así es el género humano que no puede abstenerse de vivir mientras camina hacia su final. La inmovilidad se paga, avanzar se paga y batirse en retirada será mucho peor. La construcción de la novela es trabajosa y paciente, entreteje distintos niveles de acción y, por eso, tiene gran importancia el espíritu errabundo del autor y sus criaturas.
El autor hace actuar a sus personajes y a los personajes de sus personajes, tanto en un ambiente concreto como abstracto y hasta demencial. No hay subalternos: todos están hundidos en la geometría y el álgebra del autor como núcleo de la ficción.
Enrique Medina percibe el mundo, su mundo, nuestro mundo, como el fresco de un caos danzante, y al modo de Escher, compone un universo anárquico y visceral, donde a un mismo tiempo pueden verse el pecho y la espalda, la cara y la nuca, los pulmones y los pies, recordándonos que la extrañeza se encuentra en los cimientos de la realidad. Alcanza con observar atentos a nuestro alrededor y luego encontrar las palabras para nombrar el asombro que provoca la existencia, tal como hace Enrique Medina en Casta Murana, una novela que habla sobre la necesidad de imaginar otros mundos para intentar comprender el que nos toca vivir. +Info

Revista Kundra: #Las5EnPunto

Entrevista a José María Marcos | Publicada por la revista Kundra el lunes 5 de marzo de 2018 a las 5 en punto de la tarde | Por Pablo Martínez Burkett y Angie Pagnotta

—¿En la escuela eras bueno en Literatura?
—¡Qué sé yo! En esos días, mi atención se centraba en los ciclos de tevé Sábados de Súper Acción, Kenia Sharp Club y Hollywood en Castellano; los cómics Patoruzito, Patoruzú y Condorito; los cuentos de la Tía Jorja, sobre todo la saga de Epaminondas; y los libros y caséts de mis hermanos mayores. Odiaba la tira Scooby-Doo porque me entusiasmaba con la aparición de fantasmas, monstruos abominables y sobrenaturalezas varias, para luego decir que se trataba de trucos ejecutados por villanos. Esa conclusión me resultaba un fiasco.
—¿Dentro de qué género pondrías a lo que hacés?
—Me interesa el género humano, captar alguna resonancia de sus aventuras y desventuras. Amo los cuentos de terror.
—¿Para quién escribís?
—Tiro botellas al Riachuelo en busca de aliados. A veces, recibo señales.
—¿Qué es lo más difícil de escribir?
—Un futbolista iraní se apellida Ghoochannejhad y durante el Mundial 2014 resultó una complicación para los cronistas deportivos. Afortunadamente, sus amigos lo apodaron “Gucci” y así empezó a ser nombrado. En literatura, suele ser trabajoso encontrar un gesto que acorte distancias y refuerce la ilusión de intimidad, de confesión, de revelación.
—¿Qué consejo te darías a vos mismo en tus inicios?
—Nunca abandonés el rock and roll.

MINI BIO: José María Marcos

Soy periodista, editor y escritor. Nací en el año 1974 en Uribelarrea, un pueblo de la provincia de Buenos Aires que podría ser la sede de un festival dedicado al weird gaucho. Contamos con una cervecería donde Terminator te da la bienvenida; según ufólogos, tuvimos un descenso de ovnis en 1985; y entre otros películas se filmaron El milagro de Ceferino Namuncurá (1971), de Máximo Berrondo; Juan Moreira (1973), de Leonardo Favio; Los crápulas (1981), una comedia negra de un tal Jorge Pantano, con Lando Buzzanca y un cameo de Soledad Silveyra; Evita (1996), de Alan Parker; y El ciudadano ilustre (2016), de Gastón Duprant y Mariano Cohn.
—¿Tenés alguna frase favorita que te sirva de lema?
—“El fondo del corazón es árido. El hombre siembra sólo aquello que puede… y lo cuida”. Es de la novela Cementerio de animales (1983) de Stephen King.
—¿Una característica/manía/dato gracioso o peculiar sobre vos que quieras compartir?
—Tengo debilidad por la palabra “pesadilla”. El otro día escribí: “Perdí las esperanzas. Pero, gracias a Dios, me quedan las pesadillas”.
—¿Tenés mascotas?
—Me acompaña una legión: un loro a cuerda, un mini Cthulhu, una gallina, una vaquita de San Antonio, osos feroces, un cactus, un caracol y varios esqueletos.
—¿Qué estás escribiendo?
—Por miedo a que se evaporen mis tenues ideas, prefiero no adelantar nada. Lo último fueron dos prólogos, en coautoría con mi hermano Carlos, para los libros Manual sadomasoporno (ex tractat) de Alberto Laiseca y Strip-tease: traducción visual de Enrique Medina con la participación de 40 artistas visuales.
—Libros publicados y dónde se pueden comprar: Recuerdos parásitos (2007), Los fantasmas siempre tienen hambre (Muerde Muertos, 2010), Muerde muertos (Muerde Muertos, 2012), Proyecto Ivanov (Eloísa Cartonera, 2011), Haikus Bilardo (Muerde Muertos, 2014), El hámster dorado (Del Naranjo, 2014), Monstruos de pueblo chico (Galerna, 2015) y Frikis mortis (Del Naranjo, 2016). Me escriben a jmmarcos1974@yahoo.com.ar y les digo dónde se pueden conseguir.
—Datos sobre las redes sociales, página web, mail y demases donde el público pueda saber algo más de vos:
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Cine: “Necronomicón, el libro del infierno”

Presentación del libro del film en Biblioteca Nacional, el jueves 22-02-18.
El libro de la película inspirada
en el universo de HP Lovecraft.
El 1º de marzo se estrenó la película Necronomicón, el libro del infierno (Argentina, 2017), con dirección de Marcelo Schapces y guion del propio Schapces junto a Luciano Saracino y Ricardo Romero, y puede verse en el Gaumont, Hoyts Unicenter, Hoyts Quilmes, Hoyts Dot, Cinemark Moreno, Hoyts Rosario, Showcase Haedo, Showcase Rosario, Village Caballito, Village Pilar, Village Avellaneda y Shopping Devoto. Necronomicón trae el universo de Lovecraft a Buenos Aires, proponiendo que una copia del famoso libro maldito se halla en la Biblioteca Nacional. Como dicen los realizadores, “es un proyecto que llevó varios años concretar y será seguramente un aporte importante al incipiente y cada vez más numeroso cine de género en la Argentina, con una innegable proyección internacional”. Participaron de la realización de la estética de la peli: Salvador Sanz, Nicolás Campi y Aldo Requena. Elenco: Diego Velázquez, Maria Laura Cali, Victoria Maurette, Nicolás Garcia, Daniel Fanego y Federico Luppi. Música: Pablo Borghi. Productora: Barakacine. Duración: 90 minutos.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE LA PELÍCULA. El jueves 22 de febrero, en la sala Borges, el equipo de Necronomicón presentó el libro de película, ante periodistas y fans del género de terror. ¡Felicitaciones a todo el equipo!
El director Marcelo Schapces, con
una copia del Necronomicón.
Ricardo Romero firma el libro maldito.

Perfil: Liliana Bodoc, la escritora humanista

El martes 6 de febrero de 2018 falleció nuestra admirada y querida Liliana Bodoc (1958-2018). Escribí para la sección Cultura de Perfil un homenaje y una reflexión sobre su legado.


Liliana Bodoc, la escritora humanista

José María Marcos | Perfil | Sección Cultura | Sábado 10 de febrero de 2018

La escritora Liliana Bodoc (1958-2018), quien partió esta semana a causa de una afección cardíaca, dejó una extensa obra anclada en un pródigo universo que seguirá vivo por la devoción de los lectores. Su trilogía La saga de los confines marcó un hito ineludible tanto por su prosa poética como por la puesta en diálogo entre la literatura fantástica y la cosmovisión de los pueblos latinoamericanos. El impacto de estas novelas reveló cómo nuestro pasado sigue pulsando frente a discursos que relativizan el exterminio y persecución de los aborígenes. Como hecho simbólico, el primer tomo apareció en el año 2000 cuando el siglo XXI nos recibía con “el fin de la historia”. A través de su arte, Bodoc supo expresar una reacción latente.
El éxito de esta trilogía le permitió desplegar su talento en una treintena de libros que circularon mayormente bajo el rótulo de literatura infantil y juvenil. Licenciada en Letras (Universidad Nacional de Cuyo) y docente en Literatura Argentina y Española, Bodoc pensaba sus libros como “literatura” a secas.
En marzo, los lectores tendrán la reedición, por parte de Alfaguara, de la novela Diciembre, Súper Álbum, publicada originalmente en 2003. Con una portada de Oscar Senonez, contará con un epílogo donde la autora explica cómo nació esta historia que aborda la creación artística desde la historieta, con ecos de su infancia en Mendoza. La reedición integra una serie que incluye: Sucedió en colores, Amigos por el viento, El mapa imposible, La entrevista y El perro del peregrino. Cada uno de los títulos contiene nuevas palabras de la autora.
Radicada desde 2008 junto a su esposo Jorge en Trapiche, un pueblito de San Luis, tenía en marcha la tetralogía Tiempo de dragones, de la cual estaba por entregar a Penguin Random House el original de la tercera parte. Hoy se hallan publicados: La profecía imperfecta (2015) y El elegido en su soledad (2017).
Para los futuros lectores, La saga de los confines será reeditada por el sello DeBolsillo. Para los iniciados —que también conocen Oficio de búhos (2012), con relatos conectados a la trilogía—, en 2017 se publicó Venado, un bellísimo libro álbum con poemas originales de Liliana Bodoc e ilustraciones de Gonzalo Kenny, inspirado en la primera novela de la saga. Fiel a un espíritu libre, ambos llevaron adelante esta edición de autor que se encuentra en librerías especializadas. Simultáneamente, Norma editó Elisa, la rosa inesperada que, al igual que su Presagio de carnaval del 2009, retoma los temas de la saga en el presente y con escenarios del norte argentino.
La conocida frase de Rilke “La verdadera patria es la infancia” es representativa de esta autora nacida en Santa Fe el 21 de julio de 1958. Bajo distintas máscaras, Bodoc supo evocar a sus abuelos Fortunata y Silvestre; ella, esmerándose en el cuidado de la casa, y él, amando la vida y riendo. La furia frente al desprecio de un jefe de su padre que apagó un cigarrillo en el postre que Fortunata preparó para agasajarlo. La biblioteca familiar donde conoció a Rulfo, Cortázar, Amado, Mayakovski, Neruda, Guillén, García Lorca. Las charlas con sus hermanos sobre la serie El hombre que volvió de la muerte, con Narciso Ibáñez Menta. La emoción ante un libro que le regaló su madre, con un duende sentado en la taza de café con leche, del que nunca pudo recordar el autor, pero sí que la atrapó más que los personajes de Disney. La madre que luego murió en sus brazos, también de un ataque corazón, cuando apenas tenía 7 años. Su padre José Chiavetta narrando cuentos, dirigiendo teatro y recitando sus “versitos de colores” que inspirarían el libro Sucedió en colores, que a su vez dio nacimiento a piezas teatrales de la compañía Los Tres Gatos Locos, integrada por su hijo Galileo, en un hecho que la llenaba de orgullo al comprobar cómo ciertos rituales y saberes pasaban de una generación a otra.
Liliana Bodoc bregaba por mantener viva la memoria histórica y por evocar lo perdido mediante un personal lenguaje poético, y ahí no termina su magia. Comprendía que recordar nuestra niñez es clave para entender al ser humano en su verdadera dimensión, con sus luces y sus sombras, en la relación con el prójimo, en el devenir con la vida y la muerte. Su espíritu indomable de niña revelándose ante las arbitrariedades del mundo atraviesa la esencia de toda su obra.

Tristeza por la partida de Liliana Bodoc

La recordaremos siempre generosa, sonriente y luminosa. 
ADIÓS A LA MADRE DE LOS CONFINES. La querida Liliana Bodoc (1958-2018) falleció hoy martes 6 de febrero, a los 59 años. Su obra y su compromiso con la literatura nos marcó a muchos lectores. Estamos muy tristes por su partida. Acompañamos a sus familiares y amigos en este momento tan doloroso. La admiraremos siempre.

Charla con Marcos Caruso en La Once Diez

Junto a mi hermano Carlos visitamos el programa “El simple arte de escuchar”, que se emite los sábados a la noche por La Once Diez (Radio Ciudad. AM 1110), con la conducción de Marcos Caruso. En la ocasión, hablamos de las novedades de la editorial Muerde Muertos, en especial: Manual sadomasoporno (ex tractat) de Alberto Laiseca y Strip-tease: traducción visual de Enrique Medina, con la participación de 40 artistas plásticos, y del próximo lanzamiento: Viaje al principio de la noche de Alejandra Tenaglia. También conversamos de otras aventuras como la Feria del Libro Heavy, el festival de cine Buenos Aires Rojo Sangre y los proyectos editoriales de Cinefanía y Cineficción. ¡Gracias, Marcos Caruso y equipo, por este grato momento compartido! Fue el sábado 27 de enero de 2018.

El mundo de Mariano Buscaglia

Pasión por el pulp, el weird gaucho y los libros extraños

Por José María Marcos, exclusivo para INSOMNIA, Nº 237, enero de 2018

Escritor, editor y traductor, Mariano Buscaglia (Argentina, 1976) posee un vasto conocimiento sobre literatura fantástica y viene desarrollando un interesante aporte a través de la historieta, el pulp, el weird gaucho, el rescate de textos olvidados y la historiografía de estas expresiones. Habiendo estudiado historieta en el taller de su abuelo Alberto Breccia, Mariano realizó guiones para Patricia Breccia (que se publicaron en la segunda etapa de la revista Fierro) y colaboró con Lito Fernández y con Lautaro Fiszman. Participó durante algunos años en las revistas de ciencia ficción, pulp y fantasía editadas por Christian Vallini Lawson (Aventurama, Acción y Fantasía, Ópera Galáctica, etcétera), y hoy colabora con Cinefanía. En el 2015 publicó en InterZona Trasnoche vudú (Colección Zona Pulp) y la Trilogía del Cuchillo compuesta por las novelas weird gaucho El retobao, Homo pampeanus y Pampa perra, en Fan Ediciones. Bajo el seudónimo de Joe Rough, publicó un weird western: Las ciénagas del diablo (Colección Bolsilibros Fan, de Fan Ediciones). Es creador de Ediciones Ignotas, sello especializado en literatura argentina fantástica y policial, agotada y fuera de circulación. En la colección estrella de la editorial, Los Exhumados, se reeditaron obras inhallables, como Tres nouvelles fantásticas argentinas (1880-1920); Casos policiales de William Wilson, de Vicente Rossi; El vampiro y otros cuentos de horror y misterio, de Víctor Juan Guillot; y La máscara del horror y otras pesadillas fanta-bélicas, de Ernesto Bayma.

EL TALLER DEL ABUELO BRECCIA

—En tu adolescencia estudiaste en el taller de historietas Alberto Breccia (1919-1993), uno de los íconos de la historieta argentina y mundial, quien además es tu abuelo. ¿Qué significó ser nieto y discípulo de quien creara obras inolvidables como Sherlock Time, Ernie Pike, Mort Cinder, Vida del Che Guevara, todas con guiones de Héctor Germán Oesterheld, así como Perramus con guion de Juan Sasturain y Los mitos de Cthulhu, adaptado por Norberto Buscaglia, tu padre?
—Estudiar en lo de mi abuelo me permitió codearme con gente maravillosa, chicos en aquel entonces, que ahora son dibujantes consagrados. Lo magnífico de esas clases era escuchar al viejo. Siempre tenía salidas insólitas o anécdotas riquísimas. Tenía un don extraordinario para la enseñanza, con pocas palabras te marcaba hacia dónde tenías que ir. Y nunca me hizo sentir que tenía coronita por ser nieto de él. Antes de dibujar mi primera historieta tuve que pasar por todas las etapas que pasaron todos los alumnos. Y diría que hasta un poco más que ellos, porque no era tan inspirado con los ejercicios.
—Tu padre fue guionista de historietas y profesor de Letras especializado en Latín y literatura latina. ¿Qué aprendiste de él en relación a la literatura?
—Mi viejo me introdujo en los clásicos. También intentó enseñarme buena gramática y mejor ortografía, cosa que jamás logré dominar.
—De tus primeras lecturas, ¿qué fue lo primero que te impactó? ¿Hay alguna obra que seguís releyendo cada tanto?
—Hubo libros capitalesy muy formativos. Edgar Rice Burroughs y sus sagas marcianas y tarzánidas, por un lado; los cuentos de Jack London; la prosa de Leonardo Castellani, la de Borges y, sobre todo, Ferdinand Céline que constituyó una obsesión durante muchos años.
—¿Tenés algún/os autor/es u obra/s que considerás fundamentales en tu formación?
—Los diálogos de Jorge L. Borges fueron como una lectura acelerada de la historia de la literatura, luego toda su obra, también lo fue Céline, Joe R. Lansdale, Mark Twain, Stevenson, Leroux, Fredric Brown, Dumas, Bukowski o E.R. Burroughs.

PRIMERO NACIÓ EL HOMO PAMPEANUS


—¿Cómo nació la Trilogía del Cuchillo (El retobao, Homo pampeanus y Pampa perra), editada por Fan Ediciones, una obra que se enmarca en el weird gaucho?
—Primero escribí lo que luego sería el segundo tomo, Homo pampeanus, como una continuación de un libro olvidado de Gastón Leroux que se llama Balaoo, sobre un homínido humanizado suelto en el París rococó. Lo ubiqué en un marco criollo y exploté la idea de Florentino Ameghino que sostenía que el hombre se había originado en la Argentina. A ese tomo le siguió El retobao, sobre brujerías y el mandinga, y luego, Pampa perra, donde a la brujería se le sumó el marco de la Guerra de Paraguay, hombres lobos y lobisones. La idea de formar con eso una trilogía fue de Sergio Salgueiro que tuvo la voluntad y el valor kamikaze de editarlo.
—¿En qué obras abrevaste para la escritura de esta Trilogía?
—En obras camperas como las de Eduardo Gutiérrez, en memorias militares sobre la guerra del desierto, memorias de viajeros extranjeros en la Argentina de aquel entonces, y en algunos autores típicos del período como Ebelot, Graham, Prado, Hudson o Mansilla.

EL PULP, LAS JERGAS, LAS ILUSTRACIONES, EL CINE


—Publicaste Trasnoche vudú (Interzona) y Las ciénagas del diablo (Fan Ediciones), dos novelas breves imbuidas en el espíritu pulp de los bolsilibros. ¿Cuál es tu vínculo con este universo?
—Gigante. Me gusta mucho el género, por su vastedad temática y porque estos autores escribían sin pretensiones literarias y consiguiendo, así y todo, enormes logros.
—Tanto en la trilogía como en el género pulp desarrollás un notable trabajo con la jerga. ¿Tenés algún método de trabajo al respecto?
—No, más allá de lo que voy leyendo para documentarme.
—Pertenecés a una familia de ilustradores. Además de tu abuelo Alberto Breccia, también lo son tu madre Cristina y tus tíos Patricia y Enrique. ¿Cómo es un tu relación con este mundo?
—De admiración. Nunca me sentí un Breccia de sangre y creo que de todos los nietos soy el único que tiene una posición de fan auténtico frente a la obra de todos. Los colecciono y les mangueo dibujos en cada oportunidad que tengo.
—Para algunos de tus trabajos has apelado a los seudónimos. ¿Por qué motivo?
—El seudónimo me permite distanciarme del producto y, como por lo general, el resultado final de lo que escribo me desagrada, me permite atacar sin falsa modestia la porquería que terminé por escribir. Cuando uno escribe la identidad casi es como un lastre. También permite no tomarte en serio.
—Has publicado relatos y artículos en diversas revistas. Sos colaborador habitual de las publicaciones de Cinefanía. ¿Cómo te llevás con el cine?
—Me fascina. Es un complemento de la literatura. Sobre todo el cine fantástico o el western.
—Si pudieras elegir, cuál de tus libros publicados transformarías en una película. Si tuvieras un presupuesto ilimitado, ¿quiénes serían los protagonistas?
El retobao, seguramente. Lo filmaría tipo fábula, todos los hombres tendrían cabezas de pájaros. La haría en stop motion, muda y con colores pasteles, pero chillones.

PASIÓN POR EXHUMAR LIBROS EXTRAÑOS


—Creaste Ediciones Ignotas, donde rescatás del olvido obras de la literatura fantástica. ¿Cuándo y cómo nació el sello?
—Nació hacia mediados del 2015. Fue producto de la necesidad que sentía de rescatar un vagón de libros nacionales e internacionales que estaban sumidos en el olvido. Esta tendencia, hoy día, está creciendo y soy uno de los exponentes más pequeños en este sentido. Aunque mantengo el mérito de seguir siendo un suicida intrépido.
—La Colección Exhumados de Ignotas está dedicada a la recuperación de textos de autores argentinos. ¿Qué material has exhumado hasta el momento?
—Por el momento cuatro libros. Tres nouvelles fantásticas argentinas 1880-1920 que recupera tres novelitas fantásticas de Raúl Waleis, Enrique Rivarola y Pedro Angelici. A ese le siguió: Casos policiales de William Wilson de Vincente Rossi, obra capital en la historia de nuestra literatura policial, donde por primera vez se editan todos los cuentos. El vampiro y otros cuentos de horror y misterio de Víctor Juan Guillot, donde vos hiciste un estudio preliminar y, por último, La máscara del horror y otras pesadillas fanta-bélicas, de Ernesto Bayma que recupera unos bolsilibros de mediados de los ’60. Extrañísimos, grotecos y con pasajes surrealistas y pesadillescos.
—De acuerdo con tus conocimientos, ¿existe mucho material afín a la espera de ser re-descubierto?
—Más de lo que imagino y conozco. Es vastísimo el panorama. Cuando uno cree que ya barrió todo un campo o una época, al poco tiempo descubre un tendal de autores desconocidos que deambulaban en el mismo período con autoediciones o publicando en revistas menores.
—¿Cómo ha sido editar a un personaje tan singular como Ricardo Esquilachi?
—De Esquilachi editamos Sasquatchs criollos, el Roswell de Montegrande y la Parusía y después La ola oscura, guía de campo contra las maledicencias zeta reticulis y reptilianas. Sin ánimo de ofender, Esquilachi es un ufólogo de salón y un teósofo de barrio. Lo imprimimos con un sello fantasma, a pedido de un amigo, y porque puso plata para ayudarnos con una edición de Ignotas. Los libros de Esquilachi pecan de un amateurismo supremo que son producto, como muchas de las autoediciones, de un ego sobrealimentado, más que de un talento dormido.
—Sos traductor, también. Entre otros trabajos, a través de Ignotas, nos hiciste conocer El hombre de vapor de las praderas, de Edward S. Ellis, y El Leñador de Hojalata de Oz, de L. Frank Baum, ambos editados por tu sello Ediciones Ignotas. Son dos obras de una notable imaginación. ¿Cómo llegaste a ellas?
—Las traducciones fueron hechas en colaboración y mis aportes nunca fueron demasiado precisos. L. Frank Baum siempre fue parte de mi canon personal y creo que la lengua castellana tiene una deuda muy atrasada con la saga de Baum. Sus libros están entre lo mejor que leí en mi vida y tienen una profundidad simbólica y esotérica que abruman. Es uno de los exponentes más maravillosos de la imaginación en toda la historia de la literatura. La publicación del doceavo libro fue como una especie de pago por adelantado de esa deuda y lo elegí por ser uno de sus libros más extraños. Lo mismo sucedió con El hombre de vapor de las praderas. Es un libro fundacional en la literatura estadounidense, al ser la primera novela de ciencia ficción y el antecedente directo de géneros modernos como el steam punk o el weird western. Con Mallory Craig-Kuhn estamos trabajando en otra dime novel fantástica. Pero estos libros tienen la contra de ser dificilísimos de vender.
—¿Podemos conocer en qué proyectos andás?
—El año que viene vamos a editar un libro maravilloso, cuya edición estará a cargo del investigador Román Setton. Una obra inédita desde su primera publicación en revista, que recuperamos con notas, estudios y las ilustraciones originales. Ya hace casi un año y medio que estamos trabajando en ese libro con Mallory Craig-Kuhn, Román Setton y Sergio Salgueiro. Si la plata alcanza, la idea es sacar después de eso una antología de cuentos weird gauchos que contará con alguna colaboración ilustrativa de Enrique Breccia. Pero las ventas son escasas y el cobro complicado… Veremos.

UN VAMPIRO DE ALBERTO BRECCIA EN EL MUNDO STEPHEN KING. Alberto Breccia (1919-1993) fue un temprano admirador de Stephen King. Hoy, gracias a su nieto Mariano Buscaglia, podemos ver a un vampiro que dibujó en la dedicatoria de Salem’s Lot: “A Mariano, de su abuelo Tito Dracul”. Al respecto, Mariano contó: “Siento una admiración profunda por Stephen King, por sus novelas más reconocidas, sus ensayos y su personalidad. Componen una lección absoluta en todo sentido. Como siempre, el conocimiento de King llegó a mi familia a través de mi abuelo, que solía traernos los libros para que lo catáramos nosotros y luego, según nuestro juicio, los leía él. Así pasó por nuestras manos It, que considero la mejor novela de terror de fines del siglo XX, y Salem’s Lot que, al gustarme tanto, terminó por regalármela y me la dedicó con una caricatura de él mismo en plan vampiro. Mi película predilecta del universo King siempre fue Creepshow, por ese gusto a revista barata de las EC”.

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