10º aniversario de “Las vacas vuelan”

La Biblioteca Pública Alfonsina Storni de Ezeiza y la Junta de Estudios Históricos del Distrito de Ezeiza homenajearán a quienes hicieron posible la investigación Las vacas vuelan, de la Lic. Patricia Faure, al cumplirse el 10º aniversario de su edición. La cita es el próximo viernes 30 de junio de 20 a 21 horas en la Biblioteca Pública Alfonsina Storni, ubicada en el del Centro Cultural Amigo Néstor (Avellaneda 27, 2º piso, José María Ezeiza), y allí estaré presente. Será un “Brindis Benéfico”, donde los asistentes podrán colaborar con la entidad, y se sorteará un ejemplar entre los presentes.

73 ENTREVISTAS PARA CONOCER A FONDO EZEIZA

Editado por la Junta de Estudios Históricos del Distrito de Ezeiza, Las vacas vuelan contiene 73 entrevistas que reconstruyen a partir de finos trazos la formación de Ezeiza. Según el historiador Juan Carlos Ramirez, el libro es el diario íntimo “de la comunidad de Ezeiza, desde sus orígenes urbanos hasta el registro de los inevitables cambios devenidos cuando las tamberas vacas volaron al instalarse la parada de aviones”. Los 73 entrevistados son vecinos que vivieron desde el año 1916, y sus relatos reconstruyen el período que va desde los comienzos del asentamiento poblacional hasta 1973 con la denominación de José María Ezeiza como ciudad. En el prólogo, Patricia dice que “el motivo que impulsó este trabajo fue la conciencia de la pérdida de estas memorias instaladas en sujetos sociales presentes de la localidad”. Las vacas vuelan está ilustrado con uno montaje, en la se ve centralmente la imagen de espigón del Aeropuerto Ezeiza en construcción, en el año 1949; digitalmente, sobre la misma, fueron puestas algunas vacas pastando. “El germen del pueblo fueron las vacas, pero, a partir del Aeropuerto, éstas volaron para dar lugar a la nueva constitución de una nueva identidad urbana”, explicó Patricia, en relación al título de la investigación. La cuidada edición tiene casi cuatrocientas páginas y es un material que vale la pena conocer. Está dividido en un prólogo (Yo vine a preguntar), una conclusión (Reflexiones finales) y seis capítulos, que corresponden a distintas épocas, con epílogos que le dan un marco conceptual a las entrevistas (Décadas 1890-1910: Ezeiza rural; Década de 1920: El caserío; Década de 1930: el pueblito; Década de 1940: El aeropuerto; Década de 1950: el progreso: Década de 1960: los barrios).

Nunca corrí siempre cobré

Nunca corrí siempre cobré (Evaristo Editorial, 2017) recopila relatos de Leonardo Oyola publicados originalmente en diarios, revistas, antologías y páginas web. Se trata de ficciones que remiten a episodios biográficos del autor, quien pinta el barrio y sus códigos, la familia, los amigos, las primeras aventuras, pequeñas tragedias y hasta el amor y el desamor, a partir de anécdotas que dejan constancia de una época, cierta geografía y la ubicación en un mapa social. Con tramas mínimas, las historias se van desplegando y revelan una perspectiva en la que los sentimientos son clave para comprender el alma misma de estas narraciones. Se suman, además, una introducción “Eternas noches de verano (a manera de prólogo)”, en la que el autor comenta de dónde surgen estos episodios, y para cerrar, una emotiva despedida al escritor Alberto Laiseca —su maestro de taller literario, fallecido el 22 de diciembre de 2016—, que funciona como colofón. Quienes conocen la obra de Oyola encontrarán gozosamente pasajes conectados con sus novelas, por jerga, ambiente y temas, que bien podrían ser fragmentos de alguna de ellas, sea Chamamé, Hacé que la noche venga o Kryptonita, que tuvo su película en la pantalla grande y una miniserie en Space. Para aquellos que recién se arriman al fogón, Nunca corrí siempre cobré significa un buen punto de partida para entrar a un universo plagado de símbolos de la cultura popular (escenas y frases del cine, estribillos de hits, nombres de ídolos) y ver cómo esas quimeras reflejan los sueños de quienes guardan la esperanza de que, detrás de los brillos, haya algo más que un espejo. “Casi sábado a la noche”, con el mantra “pero qué hijo de puta que es el abuelo”, es uno de las cuentos más paradigmáticos, que describe la relación de un jovencito con su padre y su abuelo. Es una suerte de mini road-movie de iniciación, que pone en primer lugar la esencia que comparte con los demás textos: una forma de mirar la realidad que renueva el asombro de estar vivos. (Por José María Marcos, La Palabra de Ezeiza, 19-06-17)

El cuerpo como escenario de una guerra

Las elegidas, de Rogelio Retuerto, es la novela ganadora del 1º Certamen de Literatura Erótica ¡Oh! 2016 organizado por Ediciones Culturales de Mendoza. Ambientada en la actualidad (con viajes desde lo urbano a zonas rurales), narra las desventuras de atractivas jóvenes, seleccionadas por un ente con aspecto de humano, que busca fecundarlas. Se trata de “hembras” sanas, fuertes y de alto coeficiente intelectual.
La historia comienza en un boliche bailable con el encuentro entre la entidad y una de las elegidas, en lo que podría ser un cruce casual entre dos personas en medio de música, tragos y diversión. El autor va relatando los acontecimientos con precisión y naturalidad, intercalando detalles que hablan de las condiciones especiales del extraño: “Las chicas se levantaron y pasaron frente a él, rumbo al baño. Ella lo miró, esta vez le sonrió. Él sintió los efluvios que emanaban de ella: una mezcla del olor de las bacterias multiplicándose en sus axilas y la entrepierna, con la liberación de feromonas. Él volvió a mirarla por detrás. Cuando regresaron del baño, volvieron a pasar frente a la barra para buscar el saco que la rubia había dejado, quizás adrede, en el esquinero. Él sabía que había llegado el momento, era ahora o nunca”.
Lo que sigue es una minuciosa descripción de rituales de seducción y apareamiento, como si de pronto las inhibiciones de la cultura se cayeran y la única ley posible fuera la del mundo de los animales. Sólo importa la supervivencia, sin prohibiciones que pongan freno a los abusos, los asesinatos y el canibalismo. Con un lenguaje directo, el autor crea intensos pasajes de alto erotismo y horror.
Luego de los ataques, las víctimas se contactan entre sí, y casi como ellas, los lectores vamos descubriendo que existiría una especie superior, quizá extraterrestres, o, bien, semidioses, que antiguamente “eran respetados por las naciones de la Tierra” y “no necesitaban ocultar su verdadera identidad ni raptar especímenes” para iniciar un nuevo ciclo en este planeta.
Mientras oscuras fuerzas empiezan a operar, las mujeres comprenden que su vientre es territorio de disputas y quienes deberían protegerlas se transforman en una amenaza. Revelado el cuerpo como un campo de batalla, la trama de esta potente novela se conecta, con acierto, a la lucha por modificar concepciones del Estado y de una parte de la sociedad que tienen su peor rostro en el incremento de la violencia de género y los femicidios. (Por José María Marcos, La Palabra de Ezeiza, 15-06-17)

Shock-TV en la Comic-Con 2017

Darío Lavia, líder de Cinefania, publicó esta semana el video de la presentación de Shock TV y Cineficción, el sábado 27 de mayo de 2017 en la 7º Argentina Comic-Con. “Ahora que bajamos a tierra, hacemos el balance de nuestra presentación de Shock TV y Cineficción en la reciente edición de Argentina Comic-Con y queremos enfatizar que nada de esto habría sido posible si no hubiera mediado la confianza que Ramiro San Honorio depositó en nosotros”, expresó el editor y agregó: “Siguen las glosas de presentación de los panelistas, leídas en la sala por los amigos Patricio Flores y Carolina Carrari, y el video de la presentación, filmada in situ por Sebastián Santillán a quien todos agradecemos el gesto”.


Glosas de presentación (leídas por Patricio Flores y Carolina Carrari):

Sobre un fogón, una marmita. Se está cociendo un menjurje sin apuros: una bruja puede ser muy paciente si así lo quiere.
Aparecen los primeros vapores. Afinando nuestra percepción, podemos apreciar algunas formas. La Bruja las contempla en silencio, satisfecha. Secándose el sudor, apoya la espumadera ritualmente sobre la marmita. Toma un palo y con él traza sobre el piso de tierra un riguroso círculo, donde coloca una banqueta, una bandeja de plata, y seis cálices.
Con el ajetreado cucharón colmado, se dirige al círculo. Lentamente vuelca el líquido de aquella sopa sin derramar ni una gota y en exactas cantidades, uno a uno de los cálices, hasta completarlos. Y vio su obra, y vio que era buena.
Y mirando hacia el primero de los copones dijo (con autoridad):
—¡Natán Solans!
Entre los tenebrosos vapores apareció la figura de un Hombre cuyos ojos parecían los hubiera robado al mismísimo Diablo. 
—Tú, Natán, tú... serás mis manos!
Luego, ordenó al segundo cáliz: 
—Marcelo Pocavida! Tú...serás mis vísceras!
Al aparecer aquel portento por entre los vapores del copón... ¡que satisfecha se la veía a la Bruja! Sin dilaciones, prosiguió ceremonialmente:
—¡José María Marcos! Tú serás mi mismísima voz, mi habla.
Antes de dirigir sus órdenes al cuarto cáliz, prefirió consultar su biblioteca. No quería errores la Bruja. Tomando el estudio acerca de Licantropía, del erudito Juan Carlos Moyano, volvió al círculo bien segura de lo que iba a decir. 
—¡Carlos Díaz Maroto! Tú serás mis pies. Por entre la espesura del bosque, me llevarás hasta los confines de este infierno llamado Mundo.
Sonrió la Bruja. 
—¡Darío Lavia! Tú serás mi corazón!
Y Lavia aceptó su sino con modesta firmeza, comprendiendo cabalmente lo arduo de la empresa.
Y ahora, señoras y señores, los dejamos en compañía del último cáliz de la Bruja, Claudio Huck... 
—Mi propio cerebro —le escuchamos decir justo antes de desaparecer de nuestras vistas. ¡Recibámoslo a Claudio y a todos ellos con un caluroso aplauso!

La influencia de Straub en “It”

Dos maestros de la literatura de horror y sus mutuas influencias

Por José María Marcos, exclusivo para INSOMNIA, Nº 110, febrero de 2007

Con frecuencia he leído distintos comentarios sobre la inspiración que el escritor Peter Straub recibió de la novela Salem’s Lot (El misterio de Salem’s Lot) de Stephen King, a la hora de escribir Ghost Story (Fantasmas), obra que sin dudas le permitió ganarse un lugar entre los narradores dedicados al género fantástico. Sin embargo, no he leído —quizás por distracción— sobre la influencia que Ghost Story ejerció en el escritor de Maine al momento de crear It (It-Eso). Dicha conjetura es la que generó este modesto artículo, que no pretende acabar con el tema, sino exponer algunos de sus principales rasgos.

King en Straub

Con mayor o menor profundidad, diversas notas se han ocupado de reseñar las similitudes del libro de Straub con la novela Salem’s Lot, rescatando sus virtudes y su acertada reescritura a partir de un esquema similar. En este sentido, uno de los últimos análisis que leí pertenece a Xavier Riesco Riquelme, quien hizo una interesante referencia para El Archivo de Nessus (www.archivodenessus.com), en la que afirma que Ghost Story “es el libro que le valió a Straub un nombre propio dentro del género de terror. Lo que no deja de ser curioso, porque esta obra, publicada en 1979, es casi punto por punto el mismo libro que El misterio de Salem´s Lot de Stephen King, que vio la luz en el 75”. Luego de la metáfora “punto por punto”, es más concreto y precisa que “ambos libros tienen la misma estructura narrativa y casi el mismo reparto en el fondo: en ambos hay un escritor traumatizado, unos viejos veteranos de tiempos antiguos y una personificación del mal que amenaza con acabar con una pequeña ciudad norteamericana. Hasta el comienzo es similar, con la descripción de los protagonistas (los respectivos escritores) vagando por las carreteras de América después de la confrontación principal que el lector intuye que ya se ha producido”. Después de esta introducción, enumera algunas de las diferencias y sostiene que “no es difícil afirmar que Fantasmas es mucho mejor libro que el de King, pero sólo, paradójicamente, porque el de King existe para dar forma al de Straub. Me explico: Straub lleva los elementos de la narración ‘kingniana’ a otro nivel al permitirse contemplarlos de una forma mucho más abierta, casi irónica, jugando con los elementos de ésta —que pueden contemplarse como los elementos básicos del género desde la aparición de King— mucho más libremente”. En este sentido destaca que mientras en el libro de King la amenaza es “impersonal, afecta a todos democráticamente”, en el de Straub el horror es “personal”. También dice que en el caso de Salem’s Lot la amenaza es identificable a primera vista, mientras que en Ghost Story ésta es mutable.
La reseña del comentario de Xavier Riesco Riquelme —apretada síntesis de lo que podría ser una comparación más extensa entre ambas novelas— deja una puerta abierta para los curiosos que deseen sumergirse en el mundo de la Chowder Society, que —según cuenta Straub— se reúne con el fin de compartir espeluznantes historias de fantasmas. También es una invitación a bailar con Salem’s Lot, que sigue vigente con sus horribles encantos horrorosos, como podría haber dicho el Maestro de Providence.
A continuación reseñaré lo que vino después de Salem’s Lot y de Ghost Story a través la pluma de Stephen King, siempre dispuesto a ir un poco más allá. Justamente, en busca del más allá...

Straub en King

Públicamente, King y Straub mantienen una amistad y una admiración mutua. Esto los llevó a ser co-autores de las novelas The Talisman (El talismán) y Black House (Casa negra), libros aparecidos en 1989 y 2001, respectivamente, en los que —aunque sea difícil establecer quién influenció más al otro— se nota que sus gustos y sus obsesiones andan por rutas desérticas haciéndole dedo a los mismos monstruos.
King publicó Salem’s Lot en 1975 y Ghost Story de Straub apareció en 1979. Ambas obras obtuvieron una buena recepción por parte del público. En 1981 salió en inglés Danse Macabre (Danza macabra), ensayo de King sobre el género de terror, que recién se conoció en castellano en junio del 2006, a través de la editorial española Valdemar. En el libro, el creador de Misery se muestra notablemente conmovido por la novela de Straub y le dedica varias de sus páginas, y como si fuera poco, usa el siguiente fragmento para el inicio del primer capítulo:

“—¿Qué es lo peor que has hecho nunca?
—Eso no os lo voy a decir, pero os contaré lo peor que me ha pasado jamás... lo más terrible”.
Más adelante, King cita a Straub en varias ocasiones y elogia la novela aparecida en 1979. Uno de los pasajes más significativos del análisis de la obra de Straub figura en el capítulo IX:
Fantasmas es, a primera vista, una mezcolanza extravagante de todas las convenciones del horror y el gótico jamás utilizadas en todas las películas de serie B de las que ya hemos hablado. Hay mutilaciones animales. Hay una posesión demoníaca (...). Hay vampirismo, necrofagia (...) y licantropía de una clase realmente singular y aterradora. Y sin embargo todas esas temibles leyendas son en realidad únicamente el caparazón exterior del corazón de la novela, en el que reside una mujer que podría ser Eva Galli... o Alma Mobley... o Anna Mostyn... o posiblemente una niña pequeña vestida con un vestido rosa sucio cuyo nombre, supuestamente, es Angie Maule.
‘¿Qué eres?’, pregunta Don. ‘Soy tú’, responde ella. Y es ahí donde los latidos de este extraordinario libro resuenan con más fuerza. ¿Qué es, después de todo, el fantasma para que nos asuste tanto, sino nuestro propio rostro? Tememos al Fantasma en gran medida por el mismo motivo por el que tememos al Hombre Lobo: es la parte que reside en lo más profundo de nuestro interior y que no es limitada por irrisorias restricciones (...)”.

En septiembre de 1981, cuando aún estaba fresca Ghost Story en su memoria, King empezó a escribir It, novela que tardó cuatro años en concluir y que recién salió a la luz en 1986. Para muchos críticos, en ésta se encuentra lo mejor y lo peor del escritor. Según el propio autor, a través de estos textos ha dicho todo lo que sabe sobre la vida. Sea o no una exageración, este libro de enormes proporciones es una de las obras que más gusta entre sus seguidores.
En It, King vuelve a un pequeño pueblo para su ficción, pero —como nadie se baña dos veces en el mismo río, Heráclito (y Straub) de por medio— regresa cambiado. Esta vez, también, los protagonistas deben enfrentarse con el mal, pero éste —a diferencia de Salem’s Lot— se aparece a los ojos de los protagonistas en diversas formas (El payaso Centavito, la momia, el hombre lobo, un pájaro gigante, muertos vivos, el leproso, etcétera), según los miedos que ellos mismos acarrean, tal y como ocurre en el libro de Straub, en el que también la ciudad está en peligro y la presencia de los relatos y las películas de terror constituyen otra clave. Pequeños pasajes —leídos con atención— muestran la influencia del autor de Julia (La obsesión de Julia) y el agradecimiento por esa influencia.
Un guiño aparece en la descripción del escritor Bill Denbrough, de quien se cuenta que logró vender un manuscrito de casi quinientas páginas, de su primera novela que trata de fantasmas, emulando el caso real de Straub. Un fragmento paradigmático es el siguiente: “Aquello no era como escuchar relatos de fantasmas junto a la hoguera de un campamento mientras uno comía salchichas y carne asadas. Allí, en esa lavandería automática de ambiente sofocante, se veían grandes rollos de pelusa bajo las máquinas de lavar (cagarrutas de fantasma, los llamaba su padre), motas de polvo bailando en los cálidos rayos de sol que entraban por la sucia ventana, y revistas viejas con las cubiertas rotas. Eran todas cosas normales. Bonitas, normales y aburridas. Pero tenía miedo. Tenía muchísimo miedo. Porque sentía que esos relatos no eran invenciones, que esos monstruos no eran inventados: la momia de Ben, el leproso de Eddie... Cualquiera de ellos o ambos podían salir por la noche, tras la puesta del sol. O el hermano de Bill Denbrough, manco e implacable, navegando por las negras cloacas de la ciudad con monedas de plata en vez de ojos”. Por un lado, está el grupo que se siente amenazado, las reuniones, sus recuerdos y sus cuentos de fantasmas. Por otro, el mal aparece de distintas formas, en “una mezcolanza extravagante de todas las convenciones del horror y el gótico”, esencia y cuerpo de la novela It, en la que King se dedica a indagar sobre el paso del tiempo y sobre el pasaje de la niñez a la adultez. Cada representación del mal en Derry es, simplemente, la representación de eso que los aterra. “Y es ahí donde los latidos de este extraordinario libro resuenan con más fuerza”.

Las vigilias humanas

Reescribir es volver a escribir lo ya escrito introduciendo cambios, o volver a escribir sobre algo dándole una nueva interpretación, según la Real Academia Española, y es un procedimiento que, consciente o inconscientemente, llevan a cabo todos los escritores. Como expresó Ernesto Sábato, en El escritor y sus fantasmas, “¿Qué, quieren una originalidad absoluta? No existe. Ni en el arte ni en nada. Todo se construye sobre lo anterior, y en nada humano es posible encontrar la pureza”.
El propio Peter Straub en Houses Without Doors (Casas sin puertas) reconoció que la mayoría de las obras que integran ese volumen deben su origen o inspiración a otros libros y los enumeró en el epílogo. Paradojas de la creación, King ha explicado que Salem’s Lot (que prefigura a Ghost Story) nació como una reescritura de Drácula de Bram Stoker, luego de una conversación con su esposa de qué haría Drácula si estuviera en el siglo veinte, y también ha contado cómo se le ocurrieron otras obras, a partir de otros libros. Drácula debe su origen a una gran cantidad de relatos góticos, que podrían estar en deuda con antiguas leyendas europeas y chinas... y, si el conocimiento nos fuera dado, seguramente, podríamos seguir buscando la punta de una madeja que nos llevaría a los miedos más ancestrales de los seres humanos, o quién sabe hacia dónde. En el poema Alejandría, 641, AD, el escritor Jorge Luis Borges esboza una hipotética respuesta a este enigma, al afirmar —casi al pasar— que “las vigilias humanas engendraron los infinitos libros. Si de todos no quedara uno solo, volverían a engendrar cada hoja y cada línea”.
La reescritura es un proceso frecuente en la literatura. Poder apreciar varios eslabones de esta cadena es un enorme placer que, en este caso, también nos ha dado el Maestro de Maine y su gran novela It.

“La boca del infierno”: de poetas y satanistas

La boca del infierno (Evaristo Editorial, 2016), de Osvaldo Gallone, es una novela tramada en torno al encuentro entre el ocultista inglés Aleister Crowley (1875-1947), con veleidades de escritor, y el poeta portugués Fernando Pessoa (1888-1935), seducido por el sebastianismo, movimiento místico secular que esperaba el regreso del rey Sebastián I de Portugal, muerto en la Batalla de Alcazarquivir en 1578.
Narrada por un cronista que deja constancia de las exageraciones y suposiciones que son necesarias para la reconstrucción de cualquier acontecimiento, el texto avanza a partir de la acumulación de detalles íntimos que muestran la humanidad, entorno y afectos más cercanos, tanto del “poeta claramente desencaminado de la realidad” como del “nigromante con inclinaciones satanistas”. Eligiendo detenerse en una mínima cantidad de acciones, el autor propone un viaje a través de una ingeniosa cadena de asociaciones sobre las ideas imperantes a comienzos del siglo veinte, que ayudan a comprender la idiosincrasia de una Europa de grandes ilusiones.
En un logrado ejercicio de estilo, y a modo de celebración de la prosa poética de Pessoa, en el Capítulo III desfilan partes apócrifas del Livro do Desassossego, escrito por Fernando Pessoa, bajo el nombre de Bernardo Soares, entre 1913 y 1935. Presentado como El libro de la melancolía (con traducción de Manuel Villena-Calvo), aparecen pasajes metafísicos existenciales de este orden: “Tímidamente, para mi gusto, Swedenborg postula: ‘No hay un solo demonio a quien estén sujetos los infiernos’. Abundo y completo: tampoco hay un solo dios a quien estén sujetos los cielos, ni un solo yo a quien estén sujetos los hombres, ni una sola niebla a la que esté sujeto el esplendor. No es algo que se entienda, sino que se atisba”. O filosóficos como: “Ella le dice ‘amor’ a un hombre (como podría decirle ‘mi cielo’, ‘mi tesoro’, ‘mi luz’: una inagotable lista de untuosos apelativos que los enamorados pretender agotar en el curso de su primer encuentro), y una mera conjunción de azares ha hecho que ese hombre sea yo”.
Con amplio manejo del castellano, agudo ingenio verbal y piadoso uso de la sátira, La boca del infierno recrea el mundo de los poetas y de los magos, para hablar de esos cruces insospechados donde la magia se revela en un puñado de palabras y hasta un verso memorable brota de una galera. (José María Marcos, La Palabra de Ezeiza, 05-06-17)

El Arte de los Confines

Se presentó Venado, con textos de Liliana Bodoc e imágenes de Gonzalo Kenny, inspirado en la novela Los días del venado, en la 7º Argentina Comic-Con 2017. Editado por los propios autores, se trata de un libro álbum de 96 páginas color (21 cm. x 29 cm.) con narraciones originales y más de cincuenta ilustraciones, que se detiene y ahonda en la invasión y la resistencia de las Tierras Fértiles. Tuve ocasión de pasar por el Stand El Arte de los Confines el sábado 27 de mayo 2017 y comprar el ejemplar, con la firma de Gonzalo Kenny. Al tratarse de un emprendimiento independiente, Venado estará disponible mayormente a través de canales de venta no tradicionales (eventos, presentaciones, talleres y convenciones en los que participen Liliana Bodoc y/o Gonzalo Kenny). También lo tendrán algunas librerías y comiquerías específicas y habrá venta online con opción de envío. Recomendadísimo para fans de La saga de los confines y para los amantes de la literatura fantástica. +Info aquí
Gonzalo Kenny, uno de los autores de Venado.

Shock TV en la 7º Argentina Comic-Con

Juan Carlos Moyano, José María Marcos, Claudio Huck, Natán Solans,
Darío Lavia y Marcelo Pocavida. Argentina Comic-Con 2017.
En el marco de la 7º Argentina Comic-Con tuve ocasión de participar de la presentación de Shock TV. Libro de Oro de Cinefania, el sábado 27 de mayo de 2017 en la sala Auditorio de Costa Salguero. Junto a un plantel de lujo charlamos sobre la gravitación de los telefilms de terror y suspenso, su influencia en la cultura popular y la relación con distintas disciplinas, como la música, las artes plásticas y la literatura. Comandaron el evento los editores Darío Lavia y Juan Carlos Moyano, y fueron parte del equipo el crítico de cine Claudio Huck, el músico performer Marcelo Pocavida y el legendario artista de efectos visuales Natán Solans. A través de un video nos acompañó el investigador español Carlos Díaz Maroto. Patricio Flores y Carolina Carrari se encargaron de la lectura de glosas para la apertura y hubo exposición de obras de Balaoo, Adrián Lodi, Pablo Canade, Gabriela Rodas y Diego Puglisi. En el cierre, se proyectaron fragmentos de películas emitidas en la tevé argentina en los ciclos Súper Acción y Viaje a lo Inesperado. Hubo venta de libros de Cineficción, Cinefania, Muerde Muertos, Ignotas y otros sellos.

No sabés con quién estás hablando

Demián Rugna, vigilado de cerca, contó detalles de la filmación.
En el espacio del INCAA, en la 7º Argentina Comic-Con 2017, se proyectaron películas nacionales de cara a la próxima edición del Festival de Cine de Mar del Plata 2017. El sábado 27 de mayo de 2017 tuve la ocasión de presenciar el pre-estreno de No sabés con quién estás hablando, un comedia negra con toques fantásticos de Demián Rugna (1979), quien también dirigió los largometrajes de fantasía y horror The Last Gateway (2007) y Malditos sean! (2013), ésta junto a Fabián Forte, así como los cortos El mate amargo y El balerazo, entre otros. No sabés... es un imperdible sainete negrótico que narra el mundo de los olvidados de la Historia a través de las peripecias de los antihéroes Juan y Romano, quienes se niegan a perder las ilusiones, aun cuando esta osadía les implique embarcarse en los planes más absurdos y delirantes. Recomendadísimo film para los amantes del cine, en especial los tuercas, repartidores de volantes, jugadores de la Play y el póker, parrilleros, gitanos, amables vecinas, buscadores de oportunidades, adictos a internet y apasionados por los monstruos. ¡Atentos a su estreno, en próximos meses!


Con la Banda de Nafta Súper

En la 7º Argentina Comic-Con 2017 me crucé con parte de la banda de Nafta Súper y pude sacarme una foto antes de que siguieran huyendo. Fue el sábado 27 de mayo de 2017. ¡Muy grosos el Fede, el Faisán y Ráfaga! Bien lookeados y con mucha actitud.

“Shunga” de Martín Sancia Kawamichi

La novela Shunga (Evaristo Editorial, 2017), de Martín Sancia Kawamichi, abreva en la corriente homónima de origen japonés, cuya representación de escenas sexuales ha prefigurado el hentai del manga y el animé a partir de la utilización de ilustraciones.
La historia sucede en un tiempo y una geografía que remiten al mundo oriental, sin situarse en una época determinada, y podría decirse que el autor se esforzó por recrear episodios inscriptos en la región de los sueños. El viudo Kotaro, inválido para el llanto, decide contratar a las tres hermanas Izumi con el propósito de que lloren la ausencia de su esposa Oriko durante las veinticuatro horas, el tiempo que sea necesario. Pero las Izumi, actrices, han sido entregadas por su padre al gigante Kazuma, quien las tiene esclavas en un álamo blanco, desnudas, vigiladas por cuatro monos nihonzara, con la intención de que sirvan de inspiración para la escritura de un voluptuoso libro ilustrado.
Alrededor de estos personajes y sus extrañas circunstancias, Sancia Kawamichi presenta una narración construida con los recursos de la poesía. Sin temor a perder el contacto con la realidad, despliega una estética alucinada impregnada de horror y erotismo.
Con capítulos breves, hace avanzar la trama y la va matizando con fragmentos de índole diversa: sueños de Ukemi, pasajes del libro de Kazuma, anotaciones de Kohana o palabras de Taru (sirviente de Kotaro). Estos interludios permiten espiar en el alma de los protagonistas y, por su belleza, podrían leerse de manera independiente. Como muestra, unas palabras extraídas de “Últimas anotaciones de Kohana”: “Nada me ha dado tanta felicidad como los dedos de Madoka. Han abierto callejuelas dentro de mí. Me han llenado de luciérnagas y de lenguas. Me han arrojado a pozos de miel, a pozos de sangre. Me han metido la luna en la boca”.
A diferencia de Hotaru —primer acercamiento del autor argentino al mundo oriental—, de carácter policial, con un Conurbano Bonaerense reconocible donde lo social es primordial, Shunga propone un viaje profundo a la intimidad. En las fronteras de los cuentos de hadas y el relato maravilloso, resulta una acertada incursión en la literatura hedonista japonesa que invita a transitar la tragedia de la vida bebiendo sake, cantando, escribiendo, sin preocuparnos por la llegada inminente del invierno, flotando como una rama arrastrada por el río. (José María Marcos, La Palabra de Ezeiza, 26-05-17)