“El fondo del corazón es árido. El hombre siembra sólo aquello que puede… y lo cuida”. Stephen King, Cementerio de animales
Mostrando entradas con la etiqueta Juan José Burzi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan José Burzi. Mostrar todas las entradas

Gracias, Nicolás

El escritor Nicolás Correa habló sobre sus libros Made in China y Engranajes de sangre en un reportaje realizado por Autores de Argentina. Se refirió a sus influencias, a su forma de trabajo y a sus proyectos, y tuvo palabras elogiosas para algunos de sus colegas, entre los cuales me encuentro junto a Leonardo Oyola, Juan José Burzi y Aníbal Jarkowski. Muchas gracias, Nicolás, por la generosidad.

NICOLÁS CORREA
Entrevista a un escritor del Oeste
Segundo libro de Nicolás Correa: Engranajes de sangre

Por Bernardo Jeremías Amastrardi (*)

Reportero: ¡Buen día!
Nicolás: Buen día... Mucho sol, lindo...
R: Bueno, con las características de ser un joven escritor creo que mucha gente no debe conocer tus dos libros de cuentos, hablo de Made in China y el reciente Engranajes de sangre, creo que es necesario que los conozcan, vos qué tenés para decir al respecto...
N: Las necesidades varían de acuerdo a los sujetos... El punto de vista crea el objeto (Risas) Si vos decís que es necesario, te creo (Más risas) En Made in china tanto como en Engranajes de sangre hay unidades de obra, ejes, ideas directrices... Siempre trabajo en un libro con esa idea, la necesidad de que nada esté suelto, aunque muchas veces parezca que hay algo libre al azar. Es muy lúdico escribir, diría que demasiado...
R: En Made in China la temática es clarísima, y los temas también. Hay un crítico llamado Federico Cannizzaro que escribió un excelente artículo sobre tus personajes hídricos, personajes del agua... Creo que eso un poco también está en Engranajes de sangre pero en este segundo libro de cuentos hay otra cosa, me parece, una apuesta más grande...
N: Hay una técnica más consolidada... La idea del segundo libro es más o menos “La procesión va por dentro”, me lo dijo un amigo escritor. En este segundo libro he sido riguroso con las correcciones, salvo algunas cosas de editorial, el resto fue muy ajustado, muy preciso, cada palabra, cada título, cada nombre... Estuve trabajando mucho, como debe ser... Es un trabajo al pie de las líneas, sin oraciones de más, sin adjetivos que pequen de excesivos ni palabras virtuosas... Creo que dejé muchísimo de mí.
R: En la revista literaria y de culto, a esta altura del partido, llamada Los asesinos tímidos, un reseñador dice acertadamente que hay una línea que puede leerse en clave Arlt y otra en clave Quiroga, pero me parece que se olvidaron de un trabajo técnico que se relaciona con escritores como Hemingway o Salinger, ese es otro punto fuerte en tu literatura, alto. De todo eso, para que te tranquilices, sale un particular tipo de trabajo literario, un estilo muy propio me parece. En el último cuento, El viento empujando, que me pareció un excelente cuento que merece una mención especial, la técnica está llevada al máximo, el laconismo, el personaje, el ambiente, hablan desde cada imagen y por sí mismos. Es un cuento increíble, si me permite el adjetivo...
N: ¡Las conversaciones no suelo corregirlas! (Risas) Debo confesar que la pasión por la corrección llegó tarde a mi, pero es algo que me agrada mucho. Es la verdad de la obra, para mí... Engranajes de sangre gana en corrección. De allí sale... Y de la mano del escritor José María Marcos que dio lecturas decisivas para el libro... José es un gran tipo y me parece un excelente escritor. Hay que leer sus obras.  Además es humilde y eso es muy valioso en este ámbito raro de la literatura... Decía que la corrección hace al escritor, excepto Aira, es el trabajo más terrestre de la escritura. Mucha gente criticó cosas del libro, palabras repetitivas o frases muy cortas o que los finales son obvios o que los temas son menores... Cada vez que escucho la critica pienso que debo revisar el texto para ver si lo que dicen tiene asidero...
R: ¿Tienen asidero?
N: Voy a repetir una idea de José María Marcos, el libro tiene una clave, todo libro tiene una clave de lectura. No busques cosas que el texto no tiene. No hay que forzar la escritura, hay que entenderla... Si hay palabras que se repiten, por algo estarán, si todos los finales conllevan un muerto, como por ejemplo en Made in China, algo se querrá decir... Es muy lúdico escribir, te lo decía antes...
R: Engranajes de sangre a mi entender, es un libro para leer de un saque... Los personajes son duros o están endurecidos por la vida, es un verdadero bife a la mandíbula... Estuvo presentando tu libro Leonardo Oyola...
N: Sí, un gran escritor y un gran tipo...
R: Dijo que el cuentista tiene que ganar la pelea por Nocaut y entonces vos sos Mike Tyson en su mejor momento...
N: Y también dijo que esperemos no morfe orejas...
R: Es cierto, pero sos vegetariano, la veo difícil...
N: Difícil... (Risas) Esa es la idea, el famoso cross a la mandíbula, es algo así, por lo menos en mi caso... Cada escritor tiene que encontrar su estilo, esa es la jugada...
R: ¿Vos cuánto tiempo le dedicas a ese estilo, cuántas horas escribís al día o qué otro tipo de método tenés para escribir?
N: Por día escribo o corrijo de cuatro a seis horas diarias, y cuando estoy muy  clavado con un texto le pongo de siete a ocho horas... Eso sí, todos los días, de lunes a viernes, el sábado descanso y el domingo vuelvo otra vez... Empiezo a las diez y ahí se ve...
R: Te dedicas a esto...
N: Quiero hacerlo bien. Así como el Clown debe trabajar o el actor o el pintor o el panadero o el tornero, así debe trabajar uno. Con consistencia, con ímpetu, con fuerza. Dedicando lo mejor de uno, de lo contrario hay que dedicarse a otra cosa. La inspiración no existe. Si la predisposición a trabajar.
R: ¿Qué opinás de los escritores argentinos de hoy?
N: Hay una generación que la rompe, me parece que Juan José Burzi, Leonardo Oyola, José María Marcos, Aníbal Jarkowski y muchísimos más, buenos, con mucha pista... Escriben muy bien, después el tema de pegarla con alguna obra, eso va muy aparte... Es otro cantar. Hay que alegrarse con desempeñar bien el trabajo de uno, después viene todo lo otro, y si no viene, que no venga...
R: Para cerrar quiero que me digas ¿cuál es a tu criterio el mejor cuento de Engranajes de sangre?
N: Es una pregunta compleja porque a mi me son caros todos, creo que en cada uno de ellos hay algo que es muy rescatable, algo que lo hace valioso, que lo dignifica, y eso es el trabajo de un obrero de la literatura, así como el tornero moldea las piezas con sus manos, el libro tiene ese tipo de laburo... Sudor...
R: Un obrero de la literatura, diríamos...
N: Sí, para desmitificar esa idea absurda del escritor como un ser lleno de poses y gestos y bohemiaje... Hay mucha confusión en eso... Pero déjala ahí, hasta acá estamos joya...
R: ¿En qué estás trabajando ahora?
N: Tengo una novela en el quirófano, parte de una saga. Te puedo anticipar el nombre de la saga: De los que escapan. Serían cuatro o cinco novelas, en principio...
R: Vamos a esperarlas con ganas... Gracias por el tiempo...
N: Gracias a vos por leernos...

(*) Bernardo Jeremías Amastrardi nació en 1972, en Florencia. Es letrado italiano que reside temporalmente en Argentina. Crítico y ensayista dedicado al realismo italiano. Escribió en diferentes revistas italianas, españolas y francesas. Ha publicado El eterno sueño de la realidad y Un saco de harina, ambos libros sobre el realismo italiano.

El lugar del cuento en la EDULP: “No somos una máquina de hacer chorizos”

Marina Arias, Ulises Cremonte, Juan José Burzi, Jorge Paolantonio,
Pablo Vinci y Mariana Porcelli en la Sala Solidaridad del CCC.
“Escribimos lo que podemos y de la mejor manera que podemos. No somos una máquina de hacer chorizos. En la selección de cuentos tuvimos en cuenta, además de la calidad, el hecho de que en estos autores hay un proyecto dentro del género”. Con estas palabras, el escritor Juan José Burzi presentó la Colección Sólo Cuentos de la EDULT (Editorial de la Universidad de La Plata), el martes 17 de marzo de 2009 en Sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543).

En su carácter de director de la colección (y autor de uno de los primeros cuatro títulos), el director de la revista Los Asesinos Tímidos afirmó que “el proyecto recién empieza y aspiramos a su continuidad, porque somos cuentistas y queremos publicar”. Según se anuncia en su blog (Colección Sólo Cuentos), este año piensan lanzar otros tres libros. En esta primera entrega, Sólo Cuentos presentó Hacia al mar, de Marina Arias; Un dios demasiado pequeño, de Juan José Burzi; De la noche rota, de Marina Porcelli; y El salto del final, de Pablo Vinci. Junto a los autores, estuvieron el editor de la EDULP, Ulises Cremonte, y el escritor Jorge Paolantonio que se encargó de la presentación de los libros. La bienvenida fue dada por Susana Cella, a cargo del espacio Juan L. Ortiz del Centro Cultural de la Cooperación.

PAOLANTONIO. 

Jorge Paolantonio expresó que en estos libros “hay un cúmulo de historias ricas en matices y estilos” y agregó que “hay cuatro voces que, a distinto volumen, con infinidad de matices y una variedad de objetivos, plasman su discurso buscando el encuentro o la complicidad de tantos ojos y conciencias como sea posible”.
Luego de examinar a cada autor por su lado (las palabras completas pueden leerse aquí), el escritor expresó: “Arias, Burzi, Porcelli y Vinci, re-examinados otra vez en conjunto, hacen su abordaje de una realidad que en todos los casos es lacerante. No hay concesiones en ninguno de los autores. Porcelli cita a (Thomas) Wolfe diciendo algo así como ‘estábamos borrachos… teníamos veinte años y nunca moriríamos’. Y en cierta medida, está voceando lo que todos parecen ratificar: hay que luchar contra la desesperanza desde todos los ángulos”.
FRASES AL PASO
Tras la presentación se realizó un diálogo entre los autores y el público. He aquí algunas de las frases del intercambio:
—“En mi caso mis cuentos surgen por algo que los dispara; puede ser un recuerdo, una anécdota, un hecho que me da la certeza de una historia. Primero aparece el núcleo y el final, y después a la hora de escribir, se empieza a deformar la idea original, porque uno sabe adónde va pero no por dónde. Y ése es el momento que más se disfruta a la hora de escribir”. Marina Arias.
—“¿Sabe que eso lo afirmaba Borges? La felicito”. Un señor del público.
—“Los cuatro autores coincidimos en que ningún elemento está puesto al azar en los cuentos. Se trata de una tarea de artesano o carpintero, que necesita estar lúcidamente para trabajar el material”. Marina Porcelli.
—“Coincido con que uno siempre tiene una idea al comenzar, pero agregaría que el motor es que tenemos (o creemos tener) algo para decir”. Pablo Vinci.
—“Tenemos algo que decir, pero no siempre sabemos lo que es. En mi caso, además, hay otra cosa que me sucede. Últimamente estoy muy lento para escribir, y puede pasar que se me ocurra algo en el 2009 y recién termine de escribirlo en el 2011, y los hechos del medio quizás modifiquen la imagen inicial”. Juan José Burzi.
—“Escribir no es solamente teclear frente a la computadora, sino que es estar todo el día pensando en escribir. Cualquier libro requiere un largo proceso interno”. Marina Porcelli.
—“Yo escribo a mano y eso me plantea un gran esfuerzo físico. Por eso, cuando algo no me sale, me pongo a leer, que es más lindo, y por lo general, encuentro cosas mejor escritas”. Juan José Burzi.
—“Eso también lo decía Borges”. El mismo señor del público.
—“A la hora de escribir, yo creo que es necesario plantearse una cantidad de páginas o palabras, tener alguna rutina para organizar el trabajo”. Marina Arias.
—“Eso lo dijo García Márquez”. El Señor del Público.
—“En la escritura está el ser y, en algún punto, pienso que deben sorprenderse con lo que escriben. ¿Puedo contar algo íntimo? Mi hermano a los 12 años se asustó de un cuento que estaba escribiendo. Como psicoanalista, esto habla de que en el acto de escritura, además de la técnica y la idea, aflora el inconsciente”. Hermana de Juan José Burzi.
—“Publicamos estos autores que no son de la Universidad de La Plata, porque nos interesa que los alumnos lean textos que se produzcan en otros ámbitos, pues muchas ficciones tienen más fuerza que algunas teorías”. Ulises Cremonte.
—“Ninguno de los que estamos aquí queremos ser famosos. ¿O sí? Bueno, entonces armemos una banda de rock”. Juan José Burzi.
—“Ninguno de los cuatro creemos que el cuento es un pasaje hacia la novela. Nos interesa el género en sí”. Marina Porcelli.
—“¡Y el caso emblemático es Borges! Sólo Menem leyó sus novelas”. El Señor del Público.
—“A los cuatro, alguna vez, nos dijeron: ‘Che, ya están para escribir una novela’. Y creo que ésa es una mirada equivocada sobre el cuento”. Pablo Vinci.
—“De los cuatros sólo conocía a Juan. A los otros tres los descubrí a partir de los textos. Y más allá de lo que están diciendo, creo que Marina Porcelli es la que va directo a la novela, porque su voz va rebalsando lo que dice en los cuentos”. Jorge Paolantonio.
—“Bueno, llegó el momento de que compartamos el vino que preparamos. Gracias por venir”. Juan José Burzi.

Colección Solo Cuentos

El martes 17 de marzo, en la Sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543), se presenta la Colección Sólo Cuentos, de la Editorial de la Universidad de La Plata, dirigida por Juan José Burzi.
En esta primera entrega: Hacia al mar, de Marina Arias; Un dios demasiado pequeño, de Juan José Burzi; De la noche rota, de Marina Porcelli; y El salto del final, de Pablo Vinci.
Para leer un cuento de cada autor y saber más: