Metáfora de una soledad

Obras de Mónica Weissel se expusieron en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Buenos Aires. La muestra incorporó textos de José María Marcos.

La artista plástica Mónica Weissel presentó la serie “Metáfora de una soledad”, integrada por las obras “De dónde vengo, adónde voy”, “Extranjero a qué”, “Último tren”, “Líquido” y “Cotidiano”, en el marco de las V Jornadas de la Cátedra Clínica de la Urgencia que se desarrolló en la Facultad de Psicología de la UBA (Hipólito Irigoyen 3242, Buenos Aires), entre el viernes 29 y el sábado 30 de abril de 2011.
Nacida en 1973, y radicada en Europa desde el 2001, Mónica Weissel es grafista, animadora multimedia y artista (collage, foto montaje digital). A través de la experimentación con objetos digitalizados y con cadáveres exquisitos, en su obra se destaca la observación de la feminidad, como referencia de fuerza y como universo incomprendido. Tematiza el desarraigo de la propia nación y de la que la recibió, el temor al rechazo y a la falta de consideración y a la dificultad de integración de lo experimentado como aporte a lo buscado.


METÁFORA DE UNA SOLEDAD

Bruselas, Buenos Aires o cualquier otra ciudad son la metáfora de una soledad habitada en un sueño sin memoria. Y así como el tiempo apuesta a sepultarlo todo, ciertas imágenes fraguan recuerdos para contarnos sobre aquello que creemos haber olvidado.
Debajo de las calles de las ciudades-metáfora, los desiertos o los pantanos o las selvas nos recuerdan que la verdadera comunicación, al decir de Emil Cioran, es el intercambio
sin palabras que se asemeja a una plegaria interior.
José María Marcos, sobre la obra de Mónica Weissel.


Nélida Álvarez (Galería Huellas en el Arte) y Lorena Hojman (curadora y docente de Práctica Profesional Clínica de la Urgencia), junto a la obra de Mónica Weissel.