Se presentó “La vida es rara”

César Melis (autor del libro de cuentos) se preguntó: “¿Hasta dónde podemos trazar una línea para separar las aguas, para meter de un lado las rarezas y alejarlas de las convenciones y conformidades impuestas como pautas en una sociedad siempre perpleja y sometida a modelos o a prototipos?”.

Ana Padovani, César Melis, Juan Carlos Puppo y José María Marcos durante la presentación de La vida es rara.

“Para la sociedad siempre hubo y habrá un costado normal, natural o habitual de las cosas y un costado raro, sospechosamente extraño, casi diría oscuro y por qué no, perverso. Ahora bien, yo pregunto a los presentes: ¿Quién puede discernir qué es normal y qué es raro? ¿Cuál es la tabla de valores o de referencia? ¿Hasta dónde podemos trazar una línea para separar las aguas, para meter de un lado las rarezas y alejarlas de las convenciones y conformidades impuestas como pautas en una sociedad siempre perpleja y sometida a modelos o a prototipos? ¿Quién puede venir a tocarme el timbre del Quinto A y dejarme conforme con su teoría de laboratorio? Porque no les quepa la menor duda que, como buen Rey Lear de Flores, exigiré ejemplos. Ejemplos irrefutables, categóricos, preclaros, explícitos... ¿Quieren que les confiese algo? Lo que llamamos ‘vida normal’ no existe”.
Con estas y otras palabras, César Melis habló de su octavo libro, La vida es rara, el jueves 4 de junio en la sede de la editorial Dunken (Ayacucho 357, Buenos Aires), acompañado por José María Marcos, que comentó aspectos de la obra, y los actores Ana Padovani y Juan Carlos Puppo que deleitaron a los presentes con la lectura de dos cuentos.
Luego, el autor habló de la función de los raros en la sociedad: “Respetar al raro es apostar por aquellos seres que, seguramente, nos sacarán de nuestras propias limitaciones, de nuestros miedos comunes y rancios, de lo que tal vez jamás seremos ni nos atrevamos a ser, ni siquiera en sueño”. Y agregó que “en las rarezas que uno puede rescatar de tanto en tanto está el secreto de una felicidad mínima, reside el gran misterio de la salud del escritor, el enigma de esa llama que hace que uno se dedique a un oficio o una profesión que no le reporte un mango y deba trabajar, para sobrevivir, haciendo otras tareas”.
El exquisito texto de César Melis sobre La vida es rara puede leerse en su magazine El Tintero.
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