Homenaje a historiadores


Juan Carlos Ramírez, Patricia Faure, José María Marcos, Ignacio Marcos y Silvia Adriana Gorostidi.

"Conservar la memoria es clave para entender nuestro presente y proyectarnos en el futuro. Por ello nos parece importante acompañar estas actividades que tan bien la hacen a la comunidad", destacó el presidente de la entidad, Ramón Gisbert.

El Rotary Club de Ezeiza homenajeó a historiadores en su cena semanal, el jueves 8 de mayo, en su sede de Diego Laure 1009, en el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa, que se festejó el 3 de mayo y que fuera declarado por la ONU.
Fueron recibidos la licenciada Patricia Faure, autora de Las vacas vuelan, y el profesor Juan Carlos Ramírez, miembros de la Junta de Estudios Históricos de Ezeiza; y Silvia Adriana Gorostidi e Ignacio Marcos, autores de Uribelarrea, un pueblo de puertas abiertas. También se agasajó al director de La Palabra de Ezeiza, José María Marcos, quien fue el editor de la historia de la localidad de Uribelarrea. A todos se les entregó un diploma por su paso por la entidad.
Al dar la bienvenida, el presidente de la entidad, Ramón Gisbert, destacó la labor de los historiadores locales: "Conservar la memoria es clave para entender nuestro presente y proyectarnos en el futuro, por ello nos parece importante acompañar estas actividades que tan bien la hacen a la comunidad". Por su lado, el rotario Juan Carlos Medrano resaltó la larga trayectoria del Rotary Ezeiza en apoyo a la historia local, destacándose la edición del libro De una alocución nació un libro (la historia), de José Antonio Poroto Álvarez.
En su turno, Ignacio Marcos, nacido el 8 de octubre de 1931 en la ciudad española de Salamanca (España), contó que "cuando llegué a Uribelarrea en 1953 me llamó la atención que no existía ningún libro sobre la historia local y, una vez que afinqué, comencé a interiorizarme de cómo se había fundado la comunidad. Poco a poco me fui vinculando con las instituciones locales y en el centenario del poblado, en el año 1990, logramos hacer una breve reseña, que sirvió de base para este libro". "Luego de esta reseña —explicó la co-autora, Silvia Adriana Gorostidi— seguimos recopilando datos, y en el año 2006, se me ocurrió participar de los Torneos Abuelos Bonaerenses en la categoría Reseña Historia. Era un trabajo de 500 páginas, con muchos recortes y fotos, y, para nuestra sorpresa, logramos la medalla de oro. Eso nos dio un impulso para concretar el libro que nació del sueño de mi esposo Ignacio, quien es el principal amante de la historia".
Posteriormente, la licenciada Faure, titular de la Biblioteca Alfonsina Storni, contó cómo nació Las vacas vuelan. "Todo comenzó a fines de la década del 90. Yo veía que Ezeiza se estaba transformando y muchas historias iban a perderse. Por inicié una serie de entrevistas con distintos vecinos, que terminó transformándose en este libro. El título Las vacas vuelan hace referencia a que, a partir de la construcción del Aeropuerto, Ezeiza dejó de ser una zona ganadera, pues aquí literalmente las vacas volaron". Tras agradecer el apoyo que todos aquellos que aportaron para la difusión de la investigación, recordó que el libro se editó a beneficio de la Biblioteca Alfonsina Storni. Para concluir dijo que "Las vacas vuelan pretende ser un puntapié, un camino a seguir transitando todos aquellos que amamos la historia. Por ello, como integrante de la Junta de Estudios Históricos de Ezeiza, mi mayor deseo es que despierte las ganas de seguir conociendo nuestra rica historia".