“Horror (1895-1968)” en la 9º Comic-Con

Cinefanía presentó su nuevo libro de oro Horror (1895-1968) en el marco de la 9º Argentina Comic-Con el sábado 26 de mayo de 2018. En la ocasión, los investigadores y editores de la flamante publicación, Darío Lavia y Juan Carlos Moyano, se refirieron al relevamiento que incluye el análisis de 1104 películas de distintas latitudes, con sinopsis y la descripción de temáticas recurrentes. Por su lado, Leandro Arteaga destacó la importancia del género de terror como una posibilidad de leer la realidad. Patricia Breccia habló de la relación entre ilustración y cine. A mí me tocó hacer algunas consideraciones desde la literatura. La presentación contó además con proyecciones de fragmentos de películas y un testimonio filmado del especialista español Ángel Gómez Rivero, quien escribió un lúcido prólogo para la edición. La charla tuvo lugar en el Centro Costa Salguero en el auditorio del Pabellón Cinefan. +LibrosDeOroCinefanía

Durante la convención, el ilustrador Pablo Canadé (autor de la tapa del libro de oro) ilustró a pedido ejemplares especiales. Hubo exposición de obras de la artista plástica Gabriela Rodas (Racks Sanglantes), Adrián Lodi y Pablo Canade. También estuvieron presentes Diego Puglisi, con caricaturas en vivo, y Cacho Jason, con su siempre renovada perfomance interactiva.


“Una bitácora, un mapa, una cartografía esencial”

Comparto mis palabras sobre Horror (1895-1968) (Cinefanía, 2018).

Buenas tardes. En primer lugar, felicitaciones a los editores Darío Lavia y Juan Carlos Moyano por la salida de este nuevo libro de oro dedicado al cine de horror. Gracias por la invitación a ser parte de esta mesa. Un honor compartirla con Darío, Juan Carlos, Patricia Breccia y Leandro Arteaga.
En lo personal, cuando hablo de literatura, inevitablemente me refiero también al cine, el teatro, la música, el cómic, toda manifestación que busca, a través de algún artificio, contar una historia, transmitir una sensación, plasmar una idea, esbozar una duda, una paradoja.
Esto no es algo que, por supuesto, me ocurre a mi solo. Muchos narradores compartimos esta mirada, esta concepción de que el campo de la literatura no se termina en un libro, sino que se expande, se mezcla, se combina con otras artes, o, como en el caso del cine, se suma a la confluencia de palabras, música, sonidos, imágenes en movimiento.
Pienso que narradores contemporáneos como Stephen King,  Clive Barker o Anne Rice, para citar ejemplos ya clásicos del horror, o tal vez, los argentinos Pablo de Santis, Leonardo Oyola o Claudia Piñeiro, no serían lo mismo sin la existencia de las películas. Estos escritores aman el cine, han incursionado en él de distintas maneras, y se nota en su forma de construir historias.
Por este motivo, estimo que un libro como el que hoy se presenta sobre el cine de horror —con un relevamiento que arranca en 1895 en el inicio mismo del cine (con una tierna decapitación) hasta el convulsionado año 1968— es una guía imprescindible no sólo para los curiosos y los fanáticos, sino para todo aquel que se aboque a la narrativa de ficción o el ensayo, sea en una u otra plataforma.
El cine de horror, en particular, se ha nutrido (y se nutre aún) de una larga tradición de cuentos, novelas y poesías, pero no se ha quedado ahí, sino que ha logrado aportar un imaginería que, sin duda, le puso rostro y voz a nuestros monstruos más queridos.
Recapitulando, y para terminar: esta nueva publicación es una bitácora de gran valor, un mapa, una cartografía esencial, para quienes quieran conocer en profundidad este vasto universo, plagado de maravillas, exageraciones y sobrenaturalezas varias, que va desde el terror más extremo con mutilaciones y asesinatos hasta la sensibilidad más inocente de un Frankenstein dándole una flor a una niña, donde vamos a encontrar de todo: humor, romances, traiciones, fantasmas, tristeza, compasión, aventura, melodrama, buenas y malas historias... en suma, toda expresión de lo humano.
Porque bien lo sabemos quienes amamos el cine y la literatura de horror, que aquí está la vida misma.
Y si a alguien en esta sala le quedan dudas, los invito a dejarse conducir por este imperdible libro de oro de Cinefanía.