La mitad siniestra: el doble en Stephen KIng

Informe: Ciclo Libros que Matan. Por RAR, editor de INSOMNIA, Nº 205, enero de 2015

Durante 2014 uno de los capítulos del ciclo televisivo Libros que Matan, conducido por Silvia Hopenhayn, estuvo dedicado a la novela La mitad siniestra (The Dark Half, 1989), de Stephen King, con la participación de los escritores Betina González y José María Marcos (integrante del staff de INSOMNIA). A su vez, los actores Ernestina Gatti y Pablo Odriozola recrearon pasajes de la obra, que tuvo en 1993 su versión en el cine de la mano de George Romero. En el ciclo emitido por Canal (á) se analizaron El asesinato considerado como una de las bellas artes, de Thomas de Quincey; La condesa sangrienta, de Valentine Penrose y la versión de Alejandra Pizarnik; El perfume, de Patrick Süskind; Crimen y castigo, de Fiódor Dostoyevski; A sangre fría, de Truman Capote; American Psycho, de Bret Easton Ellis; El extranjero, de Albert Camus; La loca y el relato del crimen, del libro Prisión perpetua, de Ricardo Piglia; y La intrusa, del libro El informe de Brodie, de Jorge Luis Borges, entre otras obras. Producido por Rosebud Film, Libros que Matan fue sin duda uno de los grandes ciclos literarios del año, con el acostumbrado nivel de los programas a cargo de Silvia Hopenhayn.
La mitad siniestra, de Stephen King.
UN LIBRO QUE REFLEJA

En el comienzo del programa, Silvia Hopenhayn anunció: “¿Hay una mitad siniestra en todos nosotros, aunque sea un cuarto, o algo de maldad? La literatura se ha hecho cargo de esa porción humana a través de la figura del doble, desde el cuento de Edgar Allan Poe William Wilson; Doctor Jekyll y Mister Hyde, de Stevenson; o El doble, de Dostoyevski. Stephen King, a su vez, escribió un libro que no sólo tiene que ver con la literatura, sino con su propio doble. Se llama La mitad siniestra, y es que el propio King tenía su doble antes de ser la gran figura del terror, que se llama Richard Bachman, con el cual escribió muchísimas novelas, muy oscuras. En La mitad siniestra él va a representar a su propio doble en George Stark, el seudónimo del protagonista de esta novela que no sólo escribe historias de crímenes, sino que también es el asesino. El libro que mata de hoy es un libro que refleja”.
Silvia Hopenhayn.
José María Marcos.
Betina González.
NACIMIENTO Y ADIÓS A RICHARD BACHMAN

En Libros que Matan, José María Marcos recordó que Stephen King comenzó a publicar bajo el seudónimo de Richard Bachman cuando —tras el éxito de Carrie en 1974— les pidió a sus editores ir sacando otras novelas escritas previamente. Sus editores querían nuevo material y le propusieron ir publicando estos textos bajo otro nombre. De esta manera, entre 1975 y 1984, King entregó cinco libros bajo el seudónimo de Richard Bachman: Rabia (1975), La larga marcha (1979), Carretera maldita (1981), El fugitivo (1982) y Maleficio (1984). Paralelamente, en ese período, salieron los siguientes libros firmados por King: Carrie (1974), El misterio de Salem’s Lot (1975), El resplandor (1977), La danza de la muerte (1978), La zona muerta (1979), Ojos de fuego (1980), Cujo (1981), El umbral de la noche (1982), La torre oscura 1. La hierba del diablo (1982), Las cuatro estaciones (1982), Christine (1983), El ciclo del hombre lobo (1983), Cementerio de animales (1983) y El talismán (1984, en co-autoría con Peter Straub). “En 1985 un lector descubrió que King y Bachman eran la misma persona y esta información se hizo pública. Para despedirse de su doble, King hizo dos movimientos. El primero, en 1996, publicó Posesión, novela firmada por Bachman, y Desesperación, firmada por King, con personajes compartidos. El segundo, en 1989, fue publicar La mitad siniestra con la siguiente dedicatoria: ‘Estoy en deuda con el desaparecido Richard Bachman por su ayuda e inspiración. Esta novela no se hubiera escrito sin él’. La mitad siniestra es la historia de un autor (Thad Beaumont) y su doble (George Stark), reinventando la relación de King con Bachman. Años más tarde, en 2007, salió una séptima novela de la ‘época Bachman’, titulada Blaze, aunque esta vez la firmaron King y Bachman juntos”, precisó José María Marcos.
Pablo Odriozola en el papel de Thad Beaumont.
Pablo Odriozola en el papel de That Beaumont.
EL ESCRITOR Y SU SEUDÓNIMO

En La mitad siniestra, Stephen King cuenta la historia de Thad Beaumont, un escritor que publica bajo su nombre y también mediante un seudónimo (George Stark). Thad es alcohólico recuperado, está casado con Liz y tiene dos hijos mellizos. Los libros firmados por Beaumont le dan prestigio literario, pero no son muy exitosos en cuanto a las ventas. Sin embargo, bajo el seudónimo de George Stark, publica novelas plagadas de asesinatos, que resultan best-sellers. Estas historias tienen como protagonista a un asesino despiadado, que se llama Alexis Machine. Beaumont escribe habitualmente con una máquina de escribir, pero cuando trabaja para las novelas de George Stark usa lápices negros. Cuando un lector descubre la doble vida literaria de Beaumont, lo chantajea: quiere dinero a cambio de mantener el secreto. Junto a su esposa Liz, Thad decide dar a conocer el asunto y terminar con su doble vida. Llama a su representante, lo convence, y entonces, llevan a cabo un funeral simbólico. Incluso construyen una lápida que dice: “George Stark (1975-1988): Un tipo no muy agradable”. Todo esto se hace con la presencia de un periodista y un fotógrafo de la revista People, quienes hacen pública la historia. El supuesto entierro se hace en Ludlow, un pequeño pueblo de Maine, de donde el escritor Thad Beaumont tiene una casa.
Representación del entierro de George Stark,
por Ernestina Gatti y Pablo Odriozola.
UNA VUELTA DE TUERCA AL TEMA DEL DOBLE

Al hablar sobre la figura del doble, José María Marcos explicó: “De apresurarnos podríamos decir que se trata de una nueva versión del clásico de Stevenson, porque algo de esto hay, por supuesto, pero la novela de King habla de otra cosa. En La mitad siniestra, George Stark (el seudónimo de Thad Beaumont) cobra vida luego de que quieren sepultarlo. O sea que el drama se pone en marcha cuando se destruye el equilibrio entre las fuerzas del día y las fuerzas de la noche”.Por su lado, Betina González expresó: “El seudónimo en La mitad siniestra quiere seguir existiendo como autor. No es sólo el doble que encarnaría la porción oscura de esa persona, sino que sería una pulsión creativa, que se vuelve sobre el creador. Es la obra que viene a cazar al propio autor”.
A simple vista, Thad Beaumont es un escritor temeroso, dubitativo, incapaz de matar. Dicha figura se contrapone con el sadismo y la crueldad de George Stark, que parecería ser la figura poderosa por su falta de moral a la hora de asesinar. “Pero aquí, King introduce otro elemento para relativizar esta dicotomía, al contarnos que Thad Beaumont tuvo un hermano mellizo. En el útero, confirmó el médico, el más fuerte absorbió al más débil en un acto de canibalismo. ¿Qué sugiere entonces ese pasaje? Que el violento George Stark es de algún modo hijo de esa violencia primitiva y se enfrenta al mundo con lo única que sabe hacer: matar para evitar que lo maten”, señaló José María Marcos. “En este libro hay un gran trabajo con la tradición literaria y está lleno de cajas chinas, de imágenes especulares. Entre Thad Beaumont y el asesino hay una relación de amor-odio, hay una parte de Thad que está fascinada con Stark, y es una mutilación separarse de él”, señaló Betina González.
José María Marcos.
Betina González.
¿QUÉ CREAMOS CUANDO ESCRIBIMOS FICCIÓN?

Silvia Hopenhayn señaló también que en esta novela King indica que, cuando escribimos, quizás estamos despertando a un otro en nosotros. “Sin duda —coincidió Marcos—. También se pregunta: ¿Quién es el escritor cuando escribe? ¿Y qué estamos creando cuando estamos inventando una ficción”.
Silvia Hopenhayn.
SIEMPRE HAY QUE PAGAR

El personaje de Thad Beaumont sobrevive en La mitad siniestra. Sin embargo, la resolución no es feliz. “En el final hay una suerte de restitución del orden para los lectores, porque es eliminado George Stark —contó Marcos—. Sin embargo, la mujer de Thad comprende que no sabe si podrá seguir viviendo con ese hombre fascinado por el mal. Thad no sólo creó a Stark, sino que en cierto sentido lo admiraba. Eso la aterra. Por su lado, Beaumont sabe que todo aquello que ha vivido no será gratuito y que llegará el momento en que deberá pagar por contemplar el mal cara a cara. Como ocurre con muchos grandes escritores, una historia de Stephen King no se agota en un solo libro. En una suerte de epílogo —en la novela Un saco de huesos (1998)—, King al pasar nos revela que Thad Beaumont se suicidó. No cuenta ni dice mucho más, pero para quienes leímos La mitad siniestra se trata de un dato que arroja más oscuridad al libro, porque al final gana la muerte”.