“No hay fortaleza más inexpugnable que la imaginación”

José María Marcos y César Melis.
Por José María Marcos (*)

La poeta María Negroni, en su Pequeño mundo ilustrado, dice que de todos los viajes extraordinarios que concibió Julio Verne su novela Veinte mil leguas de viaje submarino prueba, mejor que ninguna otra, que “no hay fortaleza más inexpugnable que la imaginación”.
Sin ánimo de polemizar con el autor que tal vez piense diferente, juzgo que No llorarás es el libro de César Melis que mejor confirma esta afirmación, ya que adentrarnos en sus páginas es sumergirnos en las profundidades de una vida intensa, guiados por la mano de un capitán Nemo que surca mares con luces de neón, antiguas leyendas, comedias musicales, diálogos diáfanos, tics de extraños personajes, espejos atardecidos y hasta tristeza y también algunas alegrías.
Dice María Negroni del capitán del Nautilus, y nosotros podríamos decir de Melis: “Viaja como quien concentra la voluptuosidad en la distancia, acaso para hacer de ella una espuela del deseo, una excusa para el saqueo hambriento de las cosas. Algo lo empuja, digamos, a la atención profusa de los detalles como si en ese inventario, hecho de melancolía y obsesiones, pudiera hallarse algún consuelo”.
Técnicamente, No llorarás reúne siete cuentos premiados en un período de 30 años, entre 1979 y 2009, más un dossier de siete charlas sobre el oficio de novelistas, cuentistas y poetas. Esto de por sí es algo de un valor incalculable, pero es una descripción escasa ante lo que realmente contiene este libro, donde podemos apreciar la búsqueda de un hombre comprometido con las palabras, la desesperada apuesta de un autor por liberar las cosas de su destino utilitario y por redimir al lenguaje de sus muecas más hostiles y gastadas.
Hablar de cada cuento y cada conferencia me llevaría horas, y posiblemente tendríamos que vivir otros 30 años para desentrañar cómo hizo Melis para ofrecernos una colección tan exquisita y personal.
Por eso, y aprovechando que contamos con la dicha de tenerlo junto a nosotros, es que voy a invitarlo a que me responda algunas preguntas, comprendiendo que, como bien dice Liliana Bodoc en su Oficio de búhos: “No importa cuánto nos esforcemos en contar. La memoria tiene infinitas puertas y por eso nunca estará completa. Es solo dar cuenta de algo para que se abran cien vacíos, cien preguntas”.
Quizás aquí resida otro de los encantos de No llorarás: el de ser una llave que abre cien puertas y nos invita a mejorar la calidad de esas preguntas que alimentan el alma, merced al talento de César Melis, quien como buen hechicero nos permite renovar nuestra fe en el viejo oficio de escritor.

(*) Editorial Dunken, Ayacucho 357, Buenos Aires, 15 de marzo de 2012.