Gracias, Nicolás

El escritor Nicolás Correa habló sobre sus libros Made in China y Engranajes de sangre en un reportaje realizado por Autores de Argentina. Se refirió a sus influencias, a su forma de trabajo y a sus proyectos, y tuvo palabras elogiosas para algunos de sus colegas, entre los cuales me encuentro junto a Leonardo Oyola, Juan José Burzi y Aníbal Jarkowski. Muchas gracias, Nicolás, por la generosidad.

NICOLÁS CORREA
Entrevista a un escritor del Oeste
Segundo libro de Nicolás Correa: Engranajes de sangre

Por Bernardo Jeremías Amastrardi (*)

Reportero: ¡Buen día!
Nicolás: Buen día... Mucho sol, lindo...
R: Bueno, con las características de ser un joven escritor creo que mucha gente no debe conocer tus dos libros de cuentos, hablo de Made in China y el reciente Engranajes de sangre, creo que es necesario que los conozcan, vos qué tenés para decir al respecto...
N: Las necesidades varían de acuerdo a los sujetos... El punto de vista crea el objeto (Risas) Si vos decís que es necesario, te creo (Más risas) En Made in china tanto como en Engranajes de sangre hay unidades de obra, ejes, ideas directrices... Siempre trabajo en un libro con esa idea, la necesidad de que nada esté suelto, aunque muchas veces parezca que hay algo libre al azar. Es muy lúdico escribir, diría que demasiado...
R: En Made in China la temática es clarísima, y los temas también. Hay un crítico llamado Federico Cannizzaro que escribió un excelente artículo sobre tus personajes hídricos, personajes del agua... Creo que eso un poco también está en Engranajes de sangre pero en este segundo libro de cuentos hay otra cosa, me parece, una apuesta más grande...
N: Hay una técnica más consolidada... La idea del segundo libro es más o menos “La procesión va por dentro”, me lo dijo un amigo escritor. En este segundo libro he sido riguroso con las correcciones, salvo algunas cosas de editorial, el resto fue muy ajustado, muy preciso, cada palabra, cada título, cada nombre... Estuve trabajando mucho, como debe ser... Es un trabajo al pie de las líneas, sin oraciones de más, sin adjetivos que pequen de excesivos ni palabras virtuosas... Creo que dejé muchísimo de mí.
R: En la revista literaria y de culto, a esta altura del partido, llamada Los asesinos tímidos, un reseñador dice acertadamente que hay una línea que puede leerse en clave Arlt y otra en clave Quiroga, pero me parece que se olvidaron de un trabajo técnico que se relaciona con escritores como Hemingway o Salinger, ese es otro punto fuerte en tu literatura, alto. De todo eso, para que te tranquilices, sale un particular tipo de trabajo literario, un estilo muy propio me parece. En el último cuento, El viento empujando, que me pareció un excelente cuento que merece una mención especial, la técnica está llevada al máximo, el laconismo, el personaje, el ambiente, hablan desde cada imagen y por sí mismos. Es un cuento increíble, si me permite el adjetivo...
N: ¡Las conversaciones no suelo corregirlas! (Risas) Debo confesar que la pasión por la corrección llegó tarde a mi, pero es algo que me agrada mucho. Es la verdad de la obra, para mí... Engranajes de sangre gana en corrección. De allí sale... Y de la mano del escritor José María Marcos que dio lecturas decisivas para el libro... José es un gran tipo y me parece un excelente escritor. Hay que leer sus obras.  Además es humilde y eso es muy valioso en este ámbito raro de la literatura... Decía que la corrección hace al escritor, excepto Aira, es el trabajo más terrestre de la escritura. Mucha gente criticó cosas del libro, palabras repetitivas o frases muy cortas o que los finales son obvios o que los temas son menores... Cada vez que escucho la critica pienso que debo revisar el texto para ver si lo que dicen tiene asidero...
R: ¿Tienen asidero?
N: Voy a repetir una idea de José María Marcos, el libro tiene una clave, todo libro tiene una clave de lectura. No busques cosas que el texto no tiene. No hay que forzar la escritura, hay que entenderla... Si hay palabras que se repiten, por algo estarán, si todos los finales conllevan un muerto, como por ejemplo en Made in China, algo se querrá decir... Es muy lúdico escribir, te lo decía antes...
R: Engranajes de sangre a mi entender, es un libro para leer de un saque... Los personajes son duros o están endurecidos por la vida, es un verdadero bife a la mandíbula... Estuvo presentando tu libro Leonardo Oyola...
N: Sí, un gran escritor y un gran tipo...
R: Dijo que el cuentista tiene que ganar la pelea por Nocaut y entonces vos sos Mike Tyson en su mejor momento...
N: Y también dijo que esperemos no morfe orejas...
R: Es cierto, pero sos vegetariano, la veo difícil...
N: Difícil... (Risas) Esa es la idea, el famoso cross a la mandíbula, es algo así, por lo menos en mi caso... Cada escritor tiene que encontrar su estilo, esa es la jugada...
R: ¿Vos cuánto tiempo le dedicas a ese estilo, cuántas horas escribís al día o qué otro tipo de método tenés para escribir?
N: Por día escribo o corrijo de cuatro a seis horas diarias, y cuando estoy muy  clavado con un texto le pongo de siete a ocho horas... Eso sí, todos los días, de lunes a viernes, el sábado descanso y el domingo vuelvo otra vez... Empiezo a las diez y ahí se ve...
R: Te dedicas a esto...
N: Quiero hacerlo bien. Así como el Clown debe trabajar o el actor o el pintor o el panadero o el tornero, así debe trabajar uno. Con consistencia, con ímpetu, con fuerza. Dedicando lo mejor de uno, de lo contrario hay que dedicarse a otra cosa. La inspiración no existe. Si la predisposición a trabajar.
R: ¿Qué opinás de los escritores argentinos de hoy?
N: Hay una generación que la rompe, me parece que Juan José Burzi, Leonardo Oyola, José María Marcos, Aníbal Jarkowski y muchísimos más, buenos, con mucha pista... Escriben muy bien, después el tema de pegarla con alguna obra, eso va muy aparte... Es otro cantar. Hay que alegrarse con desempeñar bien el trabajo de uno, después viene todo lo otro, y si no viene, que no venga...
R: Para cerrar quiero que me digas ¿cuál es a tu criterio el mejor cuento de Engranajes de sangre?
N: Es una pregunta compleja porque a mi me son caros todos, creo que en cada uno de ellos hay algo que es muy rescatable, algo que lo hace valioso, que lo dignifica, y eso es el trabajo de un obrero de la literatura, así como el tornero moldea las piezas con sus manos, el libro tiene ese tipo de laburo... Sudor...
R: Un obrero de la literatura, diríamos...
N: Sí, para desmitificar esa idea absurda del escritor como un ser lleno de poses y gestos y bohemiaje... Hay mucha confusión en eso... Pero déjala ahí, hasta acá estamos joya...
R: ¿En qué estás trabajando ahora?
N: Tengo una novela en el quirófano, parte de una saga. Te puedo anticipar el nombre de la saga: De los que escapan. Serían cuatro o cinco novelas, en principio...
R: Vamos a esperarlas con ganas... Gracias por el tiempo...
N: Gracias a vos por leernos...

(*) Bernardo Jeremías Amastrardi nació en 1972, en Florencia. Es letrado italiano que reside temporalmente en Argentina. Crítico y ensayista dedicado al realismo italiano. Escribió en diferentes revistas italianas, españolas y francesas. Ha publicado El eterno sueño de la realidad y Un saco de harina, ambos libros sobre el realismo italiano.