Plumas fatales

Una novela escrita por
dos autores en contrapunto

Por Cecilia Sigler Relgis,
para revista Veintitrés (*)

Sería un lugar común afirmar que la infancia es eterna o que los juegos son parte de la vida. Carlos y José María Marcos, hermanos autores de Recuerdos parásitos (quién alimenta a quién…), continúan ese hilo lúdico, que suele cortarse en un juego-trampa en la literatura, de la manera más sutil. Esta novela es un contrapunto de capítulos entre ellos, que recorre el mismo lugar que se transita cada vez que se lee: la ficción. Una historia indefinida en un pueblo fantasma sin tiempo ni espacios: Silling es, fue y será parte de los recuerdos parásitos que se alimentan entre sí y de cada hombre, consumiéndose a quien los posee. Personajes que se mezclan hasta confundirse en uno solo. La situación inicial es sugestiva: un hombre llega a un sitio cargado de niebla y se encuentra con un muerto. Según Alberto Laiseca, que la presentó, “la obra gira alrededor de la falta de amor, asesinos en serie, misóginos extremos que la ley no castiga, pero son castigados en la soledad que corresponde a la vil falta de otros”. ¿Y las gallinas en la tapa y en el texto? Plumas de gallina y plumas de escritura. Obsesión y castigo en una sola frase: plumas fatales.
(*) Publicado el jueves 11 de octubre de 2007