“El fondo del corazón es árido. El hombre siembra sólo aquello que puede… y lo cuida”. Stephen King, Cementerio de animales

El inconsciente de Freud y otros cuentos de Uribe

José María Marcos, Fabián Rossini y Claudia Cortalezzi.
El viernes 22 de febrero de 2019 se presentó El inconsciente de Freud y otros cuentos de Uribe (La Palabra de Ezeiza) de Fabián Rossini, en el Centro de Jubilados y Pensionados Nina de Uribelarrea.  Jorgelina Marcos fue la maestra de ceremonias, Ebert Wentick leyó un pasaje del libro y bailó el ballet dirigido por Luis Pili Espina. Junto a Claudia Cortalezzi hablamos del libro y estuvimos conversando con el autor. Comparto aquí mis palabras y las fotos.

CUMPLIENDO UN PEDIDO DEL AUTOR
Por José María Marcos

Me encanta estar acá, en el Centro de Jubilados y Pensionados Nina, acompañando la salida de El inconsciente de Freud y otros cuentos de Uribe, junto a los queridos Fabián Rossini, el autor, y Claudia Cortalezzi, quien escribió la contratapa. Aprovecho para felicitarlos públicamente a Fabián y Claudia por el Ciclo Mateada Literaria que vienen realizando con mucho éxito junto a Araceli Contreras. Es genial que sucedan estas cosas en Uribe.

¿QUÉ ES UN CUENTO?

Tengo la dicha de ser el editor de este libro, a través del sello La Palabra de Ezeiza, y por expreso pedido del autor, se me asignó la tarea de responder a la siguiente pregunta: ¿Qué es un cuento? 
Cuando semanas atrás le consulté a Fabián qué esperaba que dijera esta tarde (a la cual yo venía para decir que el libro me encanta, que les recomiendo que lo compren para leer, porque es súper entretenido, o que lo compren para regalar, porque no es tan caro y van a quedar muy bien), él me respondió: “Estaría bueno que expliques qué es un cuento, las diferencias que tiene con una narración histórica, porque me gustaría que el que venga a la presentación se lleve algo más que un libro”.
Me dejó pensando, Fabián.
Esta pregunta se viene formulando desde hace siglos, lo cual implica que contamos con muchas respuestas posibles (variadas y extensísimas), y en un comienzo pensé en recurrir a la treta de citar a varios autores, leer pasajes enteros de otros libros donde se explica qué es la literatura, las diferencias entre ficción y realidad, nombrar a algún filósofo o a escritores con apellidos rimbombantes (tal vez de origen francés o alemán), o, por ahí, alguno de nuestras pampas para que no me tilden de extranjerizante, pero descarté todo eso.
Se me ocurrió responder al enigma de una manera menos ortodoxa, pero que, quizá, sirva para esta ocasión.
Hoy trataré de explicar ¿Qué es un cuento? (y espero con esto no incomodar a Fabián)... hablando un poco de su suegra Silvia.
Sí, escucharon bien: hablaré de su suegra Silvia, aquí presente. Ahí la tienen. Silvia: saludá a tu público.

HABLAR DE LA SUEGRA

Reconozco que es un poco fuerte venir a la presentación de un libro a hablar de la suegra del autor (imagínense que las suegras han generado y generan todo tipo de fábulas, acá veo unos cuantos recordando algún chiste), pero espero que, después de mi explicación, comprendan que era la mejor manera de dar una respuesta a la pregunta ¿Qué es un cuento?
Empiezo por dar algunas precisiones, para aquellos que no sepan quién es Silvia Adriana Gorostidi de Marcos.
Silvia (la suegra de Fabián) es mi madre. Y la madre de María Eugenia Marcos (la esposa de Fabián), bibliotecaria de la Escuela N° 4, que estuvo trabajando mucho para esta ocasión. O sea que con Fabián somos cuñados.
Aclaro para el resto de los presentes: los Marcos somos ocho hermanos y aquí en Uribe —además de Maru— viven Jorgelina (la conductora del evento) y Mariano. También están presentes mis hermanas Alejandra y María Del Carmen. Hay presentes otros cuñados, una bandada de sobrinos y, por supuesto, muchos amigos.
La suegra de Fabián y su suegro (o sea, mi viejo, Ignacio Marcos, que partió en el 2017) escribieron juntos dos libros sobre la historia de Uribe: uno en el 2007 y otro en el 2015. El segundo libro salió por La Palabra de Ezeiza, el mismo sello de El inconsciente de Freud y otros cuentos de Uribe.
Silvia ha sido directora de la Escuela 4. Es catequista, integrante del centro de jubilados y activa participante de la vida pública del pueblo. Muchos de los presentes la conocen bien. Parte de esa vocación está plasmada en los libros de historia, que creo son un buen punto de partida para analizar las diferencias entre un cuento y una narración histórica.
Les muestro aquí, entonces, Historia de Uribelarrea del 2015. Verán que el formato entre ambos libros es similar. La diferencia está en el contenido.
Empecemos por el trabajo de Silvia y Nacho. Contiene precisiones sobre la fundación del pueblo en 1890, el trazado, el remate de las tierras, quién fue el fundador Miguel Nemesio de Uribelarrea, la colocación de la piedra fundamental, se detalla la flora y la fauna, está la historia de las instituciones, los servicios públicos, el detalle de los monumentos, los símbolos, las estancias, los museos, las empresas, el turismo, el deporte, el arte local, los entretenimientos. Contiene una línea histórica y una bibliografía.
Es la sistematización de un conocimiento necesario para que las futuras generaciones que quieran conocer cómo se fundó esta Colonia Agrícola Uribelarrea.
En cambio, El inconsciente de Freud y otros cuentos de Uribe, de Fabián Rossini, es una suerte de lado B de Uribelarrea. Pero no por llamarlo “lado B” constituye un libro menos valioso. Es, en realidad, una mirada que ofrece un saber distinto. Son historias que ocurren en un Uribelarrea de ensueño, a punto tal que arranca —como se ha contado ya— con el encuentro entre el autor y el fantasma del mismísimo fundador del pueblo (Miguel Nemesio de Uribelarrea), quien le transfiere una serie de anécdotas increíbles. Ambos se cruzan en un boliche frente a la estación, supongo en lo de Macho Mariscotti, donde está ahora Macedonio, estimo que en la misma época en la que —con Damián Fantache y Luis Aragón (dos vecinos de Uribe)— íbamos a jugar al pool y había un cartel que decía: “Es mejor ser borracho famoso que alcohólico anónimo”. Una travesura aquel cartel, una incorrección que hacía de las delicias de nuestras mentes infantiles, y que a lo mejor muchos recordarán.
En este lado B, Fabián aborda Uribelarrea desde la literatura, con la intención de concentrarse en otras verdades que no tienen que ver con las precisiones históricas, sino con ciertas sensaciones que tenemos cada vez que nos levantamos y enfrentamos el mundo (al que no terminamos de entender del todo), y por eso, para salir a calle, necesitamos de nuestra creatividad.
A lo largo de 15 relatos muy entretenidos, con una prosa elegante y clara, Fabián reflexiona sobre qué podría pasar si llegara al pueblo un hombre que se creyese un sanador, tal vez el Dr. Freud, y comenzara a ayudar al pueblo con sus curaciones. Habla también sobre cómo los secretos en las familias generan conductas difíciles de entender, de cómo el orgullo puede llevarnos por un mal camino, qué pasa en Uribe con la nostalgia, la soledad o la presencia cercana del prójimo, qué sucede cuando nos sentimos perdidos y no podemos encontrarnos, señala el daño que puede causar una falsa acusación, evoca la intimidad de quienes concurrían en otra época a la Escuela Don Bosco (donde él fue director). Y hasta especula sobre qué pasaría si (aun estando en Uribelarrea, en uno de los pueblos más bonitos y tranquilos) tomamos conocimiento de nuestro inminente final.
Verdaderamente es un libro para degustar y compartir, que incluye además un prólogo donde el autor mismo revela parte del proceso de escritura.

LA ABUELA NINJA

Esta forma de exponer la realidad por parte de Fabián me hizo acordar a un costado menos conocido de su suegra Silvia, la historiadora, y que es útil a la hora de responder ¿Qué es una cuento?
 A ella (exdirectora de escuela, catequista, integrante del centro de jubilados) le encantan los libros de fantasía, las novelas turcas, las brasileras, las mexicanas, las películas de terror, se quedó fascinada con Stranger Things, los policiales con mucha intriga, y hace poco, para fin de año, mis sobrinos (los hijos de Fabián y Maru) la hicieron actuar en un cortometraje. Pongan en YouTube: Abuelas + Rossini, y lo van a encontrar. Es breve: dura 2:31.
En este punto, hay algo muy importante que debo aclarar antes de continuar: voy a revelar el contenido del corto (se los voy a spoilear, como se dice ahora). O sea que, si alguien quiere verlo sin saber nada, es momento de irse o taparse oídos.
¿Ya decidieron? ¿Están seguros de quedarse? OK.
Paso a contarles el contenido de “Abuelas”. Este corto (pensando y dirigido por Lucas Rossini, recibido recientemente de ingeniero) comienza de manera costumbrista con una campechana Silvia llegando a la casa de Maru y Fabián. La abuela cruza el jardín con su bastón, con un vestido azul, hablando sola (quienes la conocen saben que tiene la facultad de hacer hablar hasta los mudos) y, lo más campante, entra a la casa de su hija y su yerno.
Es una tranquila mañana de sol y nada malo puede estar pasando en Uribelarrea...
Silvia se sienta en la cocina, para descansar un poco, tal vez le duelan las piernas y quiera tomarse un cafecito Arlistán, y, de pronto, descubre que Maru y Fabián están atados y amordazados, inconscientes, y lo peor de todo, están secuestrados por una banda de peligrosísimos ninjas asesinos.
Es un momento de alta tensión en el corto.
Nos preocupan Maru y Fabián, maniatados, y nos inquieta lo que pueda sucederle a Silvia. Encima, Silvia no ha llevado el celular para a los del Destacamento Policial, quienes seguramente tienen una División Anti-Ninja.
En eso, sale uno de los japoneses (Tomás), la amenaza... y cuando pensamos que todo está perdido... Silvia se pinta la cara de negro en señal de guerra (podemos imaginar que dice “no se metan con mi familia”), avanza y, con su bastón como espada, liquida al mercenario.
Del cuerpo del ninja brota una suerte de sangre que se parece al ketchup, eso ocurre mucho en el mundo del cine, y lo deja tirado en el suelo. Es una escena dantesca y espeluznante.
Aparecen tres ninjas más (Camila, Melina y Clara). Todo indica que la cosa se pondrá peor. Silvia se concentra, piensa qué hacer, y colocándose los dedos en la sien, se teletransporta al patio al compás de una cuidada música incidental.
Las ninjas salen detrás. La rodean, y parece que doblegarán su resistencia, pero Silvia, rápidamente, derriba a una con un cross de derecha y otra con un jab de izquierda. Y cuando la tercera ninja saca una motosierra, Silvia la detiene con su bastón y, luego a lo Dani Larusso en Karate Kid, la neutraliza con una patada.
Parece que todo volverá a la normalidad, pero en eso... aparece Beba, la Abuela Asesina, con un cuchillo afiladísimo, y el corto promete que la historia continuará...
Búsquenlo en YouTube. Vale la pena. Y aclaro: Beba  (que protagoniza un papel aterrador) es la madre de Fabián. ¡Otra gran actriz!


UNA VUELTA DE TUERCA

Para ir cerrando este intento de responder ¿Qué es un cuento? diré entonces: mientras que una narración histórica busca dejar constancia de un hecho concreto, la literatura busca transmitir una sensación, una idea, un pensamiento, una duda, una paradoja. Algo que nos haga reflexionar sobre nuestra vida.
Y quisiera agregar que les relaté lo que sucede en este corto “Abuelas” para mostrar cómo la acción poética (sea en un libro, el cine o una narración oral), da cuenta de que somos voluntad, consciencia e imaginación, y cómo la ficción revela otro aspecto de nuestra humanidad, donde Silvia, una mujer pacífica, es capaz de convertirse en una guerrera implacable si alguien amenaza a sus seres queridos.
Los cuentos son centrales en nuestra vida interior. Porque en el fondo todos convivimos con fantasmas que nos hablan de nuestros miedos, del pasado, de lo que nos cuesta afrontar cada día, y a diario, salimos a pelear contra gigantes, contra nosotros mismos, contra los más diversos monstruos, en esta aventura de vivir, en la búsqueda de nuestros sueños, nuestra felicidad, nuestra libertad.
Si quieren comprobar lo que les digo, lean este gran libro: El inconsciente de Freud y otros cuentos de Uribe. Aprovechen que, hoy, el autor se los puede firmar. Y esto... esto no es cuento.
Muchas gracias por la atención.

INSTANTÁNEAS | Fotos: Raquel Buela