Poe en escritores argentinos

La caída de la Casa Usher en tres autores centrales

Por José María Marcos, exclusivo para INSOMNIA, Nº 117, septiembre de 2007

Conocida es la influencia que el escritor norteamericano Edgar Allan Poe (1809-1849) ha ejercido sobre numerosas generaciones de escritores, entre los cuales se hallan muchos argentinos. Clave es su aporte a obras centrales de la literatura argentina. En un reportaje realizado por la periodista Hilda Cabrera para el suplemento Radar, de Página 12 (01-07-2001), Abelardo Castillo (1935) lo expresó con estas palabras: “La influencia de Poe en la literatura argentina es formidable. Macedonio Fernández llegó a decir que no se imaginaba el universo sin dos versos de Poe, que además solía citar. Está en los cuentos de Jorge Luis Borges, aun cuando éste haya dicho cosas bastante desconsideradas. Sin embargo, cuando lo leyó bien, cambió de opinión. Repara incluso en relatos poco divulgados, como Hop Frog. Y ni hablemos (…) de Poe en Informe sobre ciegos, de Ernesto Sabato, que es una versión de Las aventuras de Gordon Pym, un viaje al infierno”. 

Los jóvenes y el terror

Hace poco, un profesor de literatura me contaba que los jóvenes le pedían leer “cuentos de terror” y que algunos de ellos conocían el nombre de Edgar Allan Poe. Él —me confesó— no sabía cómo aprovechar esa motivación para enseñarles sobre literatura argentina. Fue así que, además de sugerirle otros autores argentinos que han incursionado en el género fantástico, le recomendé que empezara por La caída de la Casa Usher, que a mi juicio le serviría para asomarse al mundo de Abelardo Castillo, Julio Cortázar y Ernesto Sabato.
Lo que sigue es la idea central que le expresé sobre la presencia del linaje de los Usher en los relatos La casa de la ceniza (Castillo), Casa tomada (Cortázar) y El túnel (Sabato), obras claves de la literatura argentina. Sucintamente: La caída de la Casa Usher narra la historia de dos hermanos (Roderick y lady Madeline), quienes, a causa de una terrible enfermedad, están condenados a la locura y a la destrucción, al igual que sus posibles descendientes. Son visitados por un viejo amigo, quien posteriormente narra la pavorosa ruina de la familia, que concluye con el hundimiento de la casa.

La casa de la ceniza

Abelardo Castillo no sólo se ha declarado admirador de Poe, sino que le ha dedicado varios libros a su vida y a su obra, llegando a escribir la obra de teatro Israfel, donde el autor de El cuervo es el personaje principal. En su libro El espejo que tiembla, del año 2005, Castillo volvió a Poe y “lo soñó” en el relato Fordham, 1994. La novela que importa aquí, La casa de la ceniza, fue terminada por Castillo en 1956, cuando tenía veintiún años y, según sus propias palabras, “habitaba el mundo gótico de Poe”. Para rastrear la presencia del autor de Eureka, no hay que hacer mucho esfuerzo, pues Castillo mismo la ha reconocido en un postfacio de la obra: “La casa de los Usher y las habitaciones desniveladas del Colegio William Wilson están notoriamente en el origen arquitectónico de La casa de la ceniza”. Esta novela breve es importante dentro de la obra de Castillo, y sin dudas, vale la pena comenzar por ella para luego conocer otros textos de este autor. Su historia, básicamente, cuenta el reencuentro de un hombre con un pintor decadente y pesimista, que vive en una extraña mansión. Después de algunos días —que transcurren en un clima opresivo y desolador—, todo concluye cuando se derrumba la residencia y el visitante escapa. Escrita en primera persona, como La caída de la Casa Usher, contiene muchas semejanzas que pueden hallarse a la hora de ampliar la comparación entre ambas narraciones.

Casa tomada

Julio Cortázar (1914-1984) fue traductor de Poe y, tampoco, ocultó su admiración por él. Su original cuento Casa tomada tiene notorias similitudes con la estirpe Usher. En primer lugar —como en el caso de Castillo—, el relato está en primera persona y escrito por un hombre. En segundo lugar, vuelve a aparecer una pareja de hermanos, que vive aislada, y como en caso de la casa Usher, hay clima de decadencia, así como de incesto sugerido aunque no explicitado. En este caso, la reescritura de Cortázar hace que el relator sea uno de los dos hermanos. Al final, cuando la casa se vuelve extraña y amenaza la vida de sus ocupantes, los hermanos logran escapar y dejan a “los usurpadores” adentro. He leído bastante sobre la aparición de Poe en este relato y en otras obras del autor de Rayuela. Seguramente, si se practicara un análisis mucho más minucioso, podrían hallarse otras referencias.

El túnel

En el caso de El túnel, primera novela de Ernesto Sabato (1911-2011), publicada en 1948, no he leído hasta la fecha ningún comentario sobre la presencia de Usher, quizá porque ésta se encuentra más difusa. Es sabido que Sabato fue admirador de la obra del norteamericano y, tal como expresó Castillo en la declaración antes citada, pueden hallarse muchos elementos del escritor en Informe sobre ciegos. También es importante la cantidad de veces que Sabato nombra a Poe, incluso en su obra inacabada de adolescencia, La fuente muda, donde cita La carta robada. En el caso de El túnel, el relator escribe en primera persona (como en los casos anteriores), pero todo parece indicar que no estamos ante una nueva versión del relato de Poe. La visita de Sabato al hogar de los Usher se produce hacia la última parte de la novela cuando el personaje central, el pintor Juan Pablo Castel, persigue a su amada, María Iribarne, a la casa de campo de su primo Hunter, que sería otro de los amantes de ésta. Aquí aparece, nuevamente, el incesto (obsesión de Sabato en sus otras dos novelas), y en un abrir y cerrar de ojos, regresamos a los parajes agrestes de la casa Usher. Su cita reliquia podría quedar diluida en la trama de la novela y, posiblemente, sería muy difícil de hablar del influjo de La caída de la Casa Usher en El túnel de no aparecer otro elemento que explicita aún más esta relación. Cuando Castel mata a Iribarne y se lo cuenta al marido, éste lo echa y le grita: “Insensato”, palabra clave que hace reflexionar al pintor. Justamente, “insensato” es la misma palabra que usa Roderick Usher para expulsar al pretendiente de Madeline antes del derrumbe de la casa, en el clímax del cuento.

La sombra de Poe

Estos tres casos son apenas un atisbo de la sombra de Poe, pues también aparece en relatos de Alberto Laiseca (que inicia Beber en Rojo con las mismas palabras que comienza La caída de la Casa Usher y cita a El cuervo en Las aventuras del profesor Eusebio Filigranati, entre otros homenajes), de Alejandro Von Der Heyde (en El espejo de Sir Percy, por ejemplo) o de Horacio Quiroga (quien también consideraba a Poe uno de sus maestros), por citar algunos otros autores. La lista es larga y sería imposible incorporarla a este artículo, que sólo tiene la pretensión de esbozar un camino que podría transitarse para motivar a los más jóvenes con nuestra variada y rica literatura argentina.