“Haikus Bilardo” en La Palabra de Ezeiza


Literatura, pasión y fútbol en la presentación de “Haikus Bilardo”

“En medio de un clima post-mundialista y la alegría por el subcampeonato obtenido por Argentina en Brasil 2014, vivimos una jornada cargada de emociones, con videos alusivos a los mundiales 86 y 90, anécdotas y la posibilidad de sacarse fotos con la Copa del Mundo”, destacaron los autores Marcos y Figueras, quienes leyeron también los inéditos haikus Sabella. Invitados: Oase y Carlos Condenanza. Artículo publicado por La Palabra de Ezeiza, el jueves 24 de julio de 2014.

Editorial Muerde Muertos presentó el libro Haikus Bilardo, de José María Marcos y Fernando Figueras, con ilustraciones de Matías Berneman, el sábado 19 de julio, en la sede de la Biblioteca Pública Alfonsina Storni. El libro narra a través de poesías breves los mundiales de fútbol 86 y 90, cuando el equipo de Argentina salió campeón y subcampeón, respectivamente, bajo la dirección técnica de Carlos Salvador Bilardo, quien hoy, con 76 años, es coordinador de selecciones de la AFA.
UNA TARDE DE EMOCIONES
En su página oficial, Muerde Muertos expresó un agradecimiento “a todos los que nos acompañaron en la presentación de Haikus Bilardo en la Biblioteca Popular Alfonsina Storni de Ezeiza, el sábado 19 de julio de 2014”. Luego, la Editorial hizo una crónica del evento: “En medio de un clima post-mundialista y la alegría por el subcampeonato obtenido por Argentina en Brasil 2014, vivimos una jornada cargada de emociones, con videos alusivos a los mundiales 86 y 90, anécdotas y la posibilidad de sacarse fotos con la Copa del Mundo. Los autores Fernando Figueras y José María Marcos describieron cómo nació el libro y hablaron sobre el cruce entre fútbol y literatura. Luego, el periodista Carlos Condenanza —director de Croniquita— y el poeta Hugo Oase leyeron textos relacionados con Haikus Bilardo. En el cierre, Marcos y Figueras estrenaron los haikus Sabella, escritos con diversas métricas (5-3-2, 4-4-2 y 4-3-3), de acuerdo al planteo táctico de Alejandro Sabella utilizado en cada cotejo del último mundial. Contamos con la presencia de los colegas Laura Massolo (directora de La Letra Eme), Carlos Sánchez, Carlos Amorós, Víctor García Costa, Patricio Chaija, Patricia Faure y Carlos Marcos; el director de Cultura de Ezeiza, Andrés Díaz, y sus colaboradores; periodistas Julián Sánchez Parra, Noemí Buján, Ricardo Salinas, Gerardo Holt, Hugo Goncalves, Diego Rodríguez, Leonardo Reula y Walter Omar Rosano Pauletti; el actor Edgardo Pietrobelli; los cantantes Roberto Monje, Carlos Renoldi y Raquel Buela; amigos varios, Milton Gerstner, Mariana Mazzeo, Falco Figueras, Silvia Gallegos, Brian Condenanza, Leonardo Schepis, Horacio Delfino y Natalia Rosano. Sin duda, un plantel de primera”.
IMBORRABLE
Respecto al libro, José María Marcos contó que “por una cuestión generacional, mis mundiales fueron el 86 y el 90. Los viví con una gran intensidad. En el 86 tenía once años y en el 90 quince, y sin duda, dejaron una marca en mi infancia y adolescencia. Ambos campeonatos del mundo tuvieron situaciones que siempre relacioné con lo onírico. En mi fantasía, el Mundial 86 es como el camino del héroe, un héroe colectivo en este caso. Un grupo humano, menospreciado, debe abrazar una filosofía, ponerse una meta, y sobreponerse a todo hasta alcanzar el objetivo, contra todos los pronósticos. Italia 90, en cambio, es la contracara y el complemento. Luego de ver la cima de los dioses, sólo queda el descenso, y hay que aprender a mantener la dignidad ante la derrota. Ambos relatos, desde la mitología o de la cosmogonía, hablan de los problemas del corazón. Hay buenos, malos, un camino a recorrer,  nacer del barro como Diego y ser por un momentos dioses, las traiciones, las pasiones, una infinidad de sensaciones que animan en lo más profundo del alma. Por eso, aún, nos siguen emocionando”.

El nacimiento del haiku Bilardo

Fernando Figueras (Buenos Aires, 1970) —autor de Ingrávido (2010) y Quepobrestán (2013)— contó: “Haikus Bilardo es un libro en el que conviven la poesía japonesa y el fútbol. Este hecho no hace más que confirmarnos que la convivencia es un enorme misterio. En lo personal me gusta leer poesía, además de considerarla fundamental para todo aquel que quiera escribir. Entre mis favoritos están Oliverio Girondo, Nazim Hikmet, Wislawa Symborska y Mario Benedetti”. Luego subrayó: “El haiku tiene tres versos de 5, 7 y 5 sílabas. Esa fórmula (5-7-5) nos sonó a equipo de fútbol. Según la cantidad de defensores, mediocampistas y delanteros, un equipo puede formar con 4-3-3, 4-4-2, etcétera. El flamante haiku Bilardo está compuesto por versos de 3, 5 y 2 sílabas, acorde a la manera que Carlos Bilardo inventó para organizar (por primera vez en la historia) un equipo de fútbol con tres defensores, cinco mediocampistas y dos delanteros. El famoso 3-5-2. Así fue que tomamos los 14 partidos que jugó la selección argentina dirigida por Bilardo en 1986 y 1990 y los narramos a través de 12 haikus Bilardo por partido, más un prólogo y un epílogo”.
FÚTBOL Y POESÍA
“Además de la poesía —señaló Figueras—, me gusta el fútbol. Cuando digo que me gusta el fútbol no me refiero a la omnipresencia que ha alcanzado este deporte hoy en día, sino al deporte en sí, al fútbol que jugué tantas veces hace años, al metegolentra con mi papá y mi hermano, con mis amigos y con mi hijo y al fútbol profesional cuando se juega en serio, con ganas y respeto por el público. Hace poco, hablando con una mujer a la que no le interesa el fútbol, me dijo que no entendía qué era lo que los hombres veíamos en él. Creo que con el fútbol pasa lo mismo que con cualquier otra cosa, para que te guste tenés que vivirlo. Vivirlo sería, en este caso, jugarlo o ir a verlo en un estadio. Si tu única relación con el fútbol es ver ‘eso’ que pasan por televisión, la culpa no es del fútbol. En esos casos uno está viendo, ante todo, un programa de televisión y recién después un partido de fútbol. Comentaristas que hacen un análisis sobre una posición adelantada, no ya durante el partido, sino durante toda una semana, no ayudan mucho que digamos a amar al fútbol. No es lo mismo ir al teatro que ver una obra de teatro en televisión. Le falta algo, le falta el hecho teatral, nada más y nada menos. Además, la tele distorsiona. Una vez escuché a una señora que contaba que cuando fue a la cancha quedó sorprendida al ver que después de un gol sacaban de nuevo del medio. Claro, en la tele eso no lo ves nunca, porque te están repitiendo el gol. A propósito, la tele nos ha mal acostumbrado a tal punto que hay tipos que van a la cancha y después de un gol o una jugada importante se lamentan por no poder ver la repetición. Como si en cualquier otro momento de la vida hubiera replay. Hasta donde sabemos, la vida es de corrido”. “Para terminar, volvamos al libro —señaló Figueras—. Creo que las ideas se generan combinando cosas. Al unir dos elementos preexistentes, nace algo nuevo. Cuanto menos conexión previa haya entre las partes, cuanto menos relación les vea uno a priori, más interesante y divertido puede ser el resultado. Lo que relaciona a Bilardo con los haikus, es el uso de fórmulas. Fórmulas para parar un equipo en la cancha y fórmulas para escribir una poesía. Pero no mucho más. El resto es obra del delirio. Del maravilloso, amado y terapéutico delirio que siempre nos rescata”.

El testimonio de Carlos Condenanza

Carlos Condenanza (jefe de redacción de La Palabra de Ezeiza y director de Croniquita) leyó en la Biblioteca Storni su anécdota incluida en Haikus Bilardo: “Casi me golpeo la cabeza contra el techo luego de los fantásticos goles de Maradona a los ingleses, el 2 a 0 contra Bélgica o el increíble tanto convertido por Burruchaga en aquella final de 1986 cuando Argentina obtuvo la Copa del Mundo por segunda vez en su historia. Los gritos por aquellos goles fueron los máximos que di en mi vida, acompañados por saltos de tanta alegría, que mis manos quisieron tocar el cielo con las manos. Tras la final, salí al jardín de mi casa y continué con los saltos más alocados de mi vida. Fue algo único, vividos con la genialidad de Maradona, y un Bilardo en su máxima plenitud, quien desde el banco se transformó en un jugador más. Esa Copa del Mundo, lograda por la Argentina en 1986, posibilitó que ingresara a trabajar al diario Crónica, unos días después, con 20 años, muchos sueños y mi paso por el Círculo de Periodismo Deportivo. El furor despertado en el país por el fútbol posibilitó que se generaran nuevos puestos en el periodismo deportivo y allí comenzó mi carrera. Bilardo me había dado una gran mano”.

Haikus Sabella: Bélgica (*)

Nobles piezas
de cobalto,
níquel.

La canchita
con imanes
brilla.

Magnetismo
formando un
bloque.

Gran Deté
muestra su
juego.

Hay hechizo.
Mesmerismo
puro.

Pipa atrae
el balón,
¡hurra!

Como balas,
llueven centros
belgas,

que rechaza
nuestra saga
firme.

Desgarrado,
Angelito
llora.

Y Sabella
se desmaya,
¡plop!

Esperamos
veinticuatro
años.

¡Gran festejo!
¡Jugaremos
semis!

(*) Narración en haikus 4-4-2  de los cuartos de final de la Copa del Mundo Brasil 2014: Argentina 1 vs. Bélgica 0.