Un perfil en El Diario de la Región

Agradezco a los colegas Marina Nill y Patricio Chaija el perfil publicado en el suplemento cultural “Acá” de El Diario de la Región, de Resistencia (Chaco).

ALTERNATIVOS. José María Marcos, un escritor comprometido con la cultura. En nuestro espacio de hoy, un colega de lujo: Patricio Chaija, que pasó por esta columna con su vida y obra hace unas cuantas semanas, y que ya había sido protagonista en este mismo suplemento en el año 2010, cuando publicamos el espacio federal de los cuentos, será el encargado de presentarnos al escritor José María Marcos, de Uribelarrea (partido de Cañuelas).

José María Marcos supo desde temprana edad que iba a ser escritor. Pero recién cuando comenzó a trabajar para el periódico La Palabra de Ezeiza empezó a vislumbrar su destino. Pero ¿dónde comienza esta historia? El hombre, ese que uno debe inclinar la cabeza hacia atrás para saludar, por su gran altura, pasó su infancia en Uribelarrea (partido de Cañuelas), pero nació en Lomas de Zamora el 17 de septiembre de 1974. Con el tiempo, empezó a indicar: “Nací en Uribelarrea (Argentina) el 17 de septiembre de 1974”.
Desde chico tenía relación con la escritura, pero recién tomó conciencia de que esta inclinación era lo que suele llamarse “vocación” cuando en el año 1991 comenzó a colaborar con un periódico de Cañuelas, en una sección llamada “La columna de la juventud”. Durante la práctica misma entendió las diferencias y también los puntos en común entre la literatura y el periodismo. Y si hoy tiene que definirse, lo haría llamándose “un escritor que también hace periodismo”.
Se dedica todo el tiempo  a la escritura (periodismo y literatura), no sólo a la lectura, la indagación y la escritura, sino también a la difusión.
Es el director desde el 2001 del semanario La Palabra de Ezeiza (creado en 1995). Desde 2010 comanda con su hermano Carlos la editorial Muerde Muertos, con la que, además de ir editando libros, participan de diferentes eventos literarios. Y con cierta regularidad colabora con las revistas miNatura e Insomnia.
Estudió en la Universidad de La Plata y se recibió de Magíster en Periodismo y Medios de Comunicación. En cuanto a lo literario, hizo talleres con Alberto Laiseca y María Negroni.
Está en pareja hace 15 años con Raquel Buela (cantante de tangos, para más datos: www.raquelbuela.com.ar), a quien acompaña en sus actividades. Ella tiene un primer disco (“Yo soy de aquí”) y prepara el segundo. No tiene hijos, pero sí 21 sobrinos, a quienes malcría en mayor o menor medida.
Sus padres viven en el pueblo bonaerense llamado Uribelarrea (a 80 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires), de unos 1000 habitantes, y suele visitarlos con asiduidad. A ellos les ayudó en el 2007 a escribir y editar un libro sobre la historia local: Uribelarrea, un pueblo de puertas abiertas.
Si consigue hacerse un tiempo, disfruta del cine y de la música en vivo. Además de la literatura en general (y la de horror y fantástica, en particular), le gusta leer historia.
Y disfruta mucho de tomar mate.
Hasta el momento lleva publicados un libro de cuentos Los fantasmas siempre tienen hambre (2010) y las novelas Muerde muertos (quién alimenta a quién…) (2012) y Recuerdos parásitos (quién alimenta a quién...) (2007), ambas escritas junto a su hermano Carlos. Los fantasmas... y Muerde muertos se consiguen actualmente en las librerías que trabajan con la Distribuidora Galerna. Los tres pueden solicitarse por email a la Distribuidora Mal Pascal: malpascal@yahoo.com.ar.
También hay un librito editado por Eloísa Cartonera que se llama Proyecto Ivanov, que es el ganador del 1º Premio Concurso Nuevo Sudaca Border 2010-11 (Buenos Aires). Ellos lo venden en sus ferias. Puede conseguirse a través de Mal Pascal.
Sus actividades pueden seguirse en el blog www.josemariamarcos.blogspot.com.ar, que actualiza permanentemente.
Los premios que más lo estimularon a José en su carrera son lo siguientes:
—Finalista en el IV Premio de Literatura de Terror Villa de Maracena 2009 (Granada).
—1º Premio Concurso Nuevo Sudaca Border 2010-11 (Buenos Aires)
—1º Premio en el XVII Concurso de Cuentos Fantásticos y de Terror Idus de Marzo 2011 (Dos Hermanas, Sevilla).
Además participa y promueve distintos eventos culturales desde La Palabra de Ezeiza (1995) y la Editorial Muerde Muertos (2010).
Desde el 2009 y hasta la fecha, es presidente de la comisión directiva de la Biblioteca Pública Alfonsina Storni de Ezeiza. Colabora con la Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza y la Comisión Reseña Histórica de Uribelarrea.
José María Marcos no sólo es un humanista full time, buenazo, altísimo, sino que viaja por el país promocionando sus libros. Hasta tiene tiempo para escribir ficciones, que pueden sorprender y horrorizar, como la que presentamos a continuación.

Blacmun

—Te pido una sola cosa, mi amor. Cuidá a Blacmun. ¡No me mirés mal, por favor! Es un perro muy fiel. Te va a acompañar siempre, y hasta va a aceptar que inicies una nueva vida. Una vez te mordió, pero fue... jugando. Si bien ocasiona muchos gastos, yo te dejo una pensión y tenés trabajo. Tratalo como si fuera el hijo que nunca tuvimos.
Julia escuchó a Waldo cuando estaba en el lecho de muerte y, muy a su pesar, aceptó. Durante tres años cumplió con la última voluntad, pero, mientras crecía su rechazo a la mascota, disminuía el sentido del deber hacia el difunto, acercándose la hora crepuscular del fuera cucha perro, nos vemos en el infierno, hasta la vista, baby. Ya harta, convocó al veterinario del barrio para sacrificar al bicho. El profesional, tras oírla, le expresó con delicadeza:
—Mire, señora, Waldo me pidió que tratara de detenerla si esto ocurría. Él decía que con usted se quedaría lo que antiguamente se conocía como “El familiar”, que para algunos es un demonio y para otros un animal santo. A cambio de techo y comida, colma de riquezas al protector. Si muere, todo se vuelve polvo.
—Escuche, no voy a discutir semejante estupidez, pero quédese tranquilo: no es nuestro caso. ¡Siempre fuimos pobres e infelices! ¡Haga lo que le pido!
Alertado por la presencia de la muerte, el mastín comenzó a ladrar, trató de librarse de la enorme cadena que lo sujetaba y mostró sus afilados colmillos. Julia se mantuvo en sus trece, y entonces, el veterinario, fanático de la serie Daktari, durmió a la fiera con un dardo paralizante y, luego, le aplicó una inyección letal.
La mujer despidió al veterinario y se sentó en el patio de la casa, a esperar el final de Blacmun. La tarde otoñal caía cuando la sugestión le jugó una mala pasada y creyó que las paredes se derrumbaban. Cerró los ojos, angustiada, y cuando los abrió todo seguía en orden.
Escasos segundos después, Julia, el gran tesoro de Waldo, se transformó en cenizas.